Uno de los actos sociales más importantes que tienen lugar en Inglaterra desde hace 300 años son las carreras de caballos de Ascot. Y no me refiero a lo que se cuece en las pistas del hipódromo, ya que mi sabiduría sobre hípica es mínima. Me refiero al show que se monta en las gradas. Desde la llegada de la Reina Isabel II en carroza hasta las bacanales que la high society británica se monta después de las carrera. Ascot es un interesantísimo escaparate y una auténtica maravilla para la vista por los sombreros y tocados de las señoras, aunque éstos últimos han sido prohibidos ante el despiporre de algunas de lucir auténticas groserías en sus cabezas. Y es que la organización ha decidido poner en vigor un riguroso dress code a partir del próximo 19 de junio: Nada de tocados estrafalarios y faldas cortas. La verdad es que algunas iban cortísimas y se ponían tocados tan estrafalarios como los de las princesas Beatriz y Eugenia en la boda de su primo. Por mucho que estuviesen firmados por uno de los sombrereros más prestigiosos del mundo: Phillip Treacy. Pero por algo son hijas de la Fergie y hacen lo que les da la gana. También se han prohibido las transparencias y los vestidos sin tirantes. Los hombres siguen obligados a llevar chaqué y sombrero de copa.

Los tocados han llegado a convertirse en verdaderos símbolos de ordinariez y mal gusto

Me comentaba hace algún tiempo una persona entendida en hípica que Ascot es un auténtico «putiferio». Perdón por la palabra. Por el día todo es maravilloso, vamos en carroza y somos elegantísimos, pero una vez acaba eso parece ser que a las cuadras no solo van los caballos. Vamos, para ser finos: No solo los caballos relinchan. Ascot terminado el protocolo puede ser el Pachá de Ibiza a las seis de la mañana.

Conocida es por todos la afición de los ingleses por la bebid,a y es que soportar el tedio de una carrera de caballos sin un poco de gin se nos puede hacer más largo que a Massiel un día sin vodka. Empezando por el duque de Edimburgo, aunque hay que decir que el hombre está bien conservado (no sé si en formol, aguardiente o anís del mono). Mira, la Reina Madre, por ejemplo, era fiel a su gintonic diario y vivió 102 años.

La monarquía británica siempre ha sido de mis favoritas porque es menos casposa que la española y tienen historias geniales como las ordinarieces que le decía Carlos a Camila Parker-Bowles cuando estaba casado con Lady Di. La Reina duerme en otra cama que su marido e incluso, que esto a mi me dejó patidifuso cuando lo escuché, usa orinal. En fin, con la de baños que habrá en Buckingham. La Reina cumple 60 años en el trono y puede que las Spice Girls, por las que Ias tiene adoración, se reúnan y le canten en su fiesta. God save the Queen!

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