Es ciertamente inquietante la visión que tiene un alumno de Bellas Artes el primer día que pisa la facultad. Y digo esto, con la sensación de, a estas alturas del curso que está acabando, haber perdido unos cuantos por el camino. Prejuicios digo.

Lo pintan bonito la verdad. Y uno está a gusto. Pero es mundo aparte. Mundo aparte asumiendo con ello los consecuentes pros y contras que puedan derivar de esa galaxia en la que se supone que vivimos los que estamos al final de la Universidad. Pegaditos al monte. Cerca de las cabras. Qué bonitas.

Curioso el mundo del aprendiz de artista. Dice una de las tantas pintadas que pululan por la facultad, «disfrázate de artista, sé uno más». Benditas pintadas. Todas y cada una de las preguntas que una persona se pueda plantear a lo largo de la vida, tienen su respuesta en los cristales de esa facultad. Y sus gentes son amables. Aunque vayamos un poco disfrazados a veces. Pero no se asusten, no mordemos. Solemos ser más sibilinos.

Tenemos de todo, y en oferta.  Triunfan gorras, o sombrero calado. Mucho años veinte, mucho rockabilly. Mucho oscuro. Bien de tatuajes. Abunda el tupperware y el cuaderno de bocetos, y una extraña obsesión nazi. Deberían visitarnos más a menudo. O venirse a nuestras fiestas. La próxima el 10 de Mayo. El tema artisteo imprescindible. La barba impera, el chándal vive su momento de oro, y los oros ganan puestos.  Y es que, desde el mismo momento en el que uno se adentra en ese bloque de hormigón, se siente coaccionado a integrarse. O a intentarlo. Se respira un cortante aire de competitividad, y me encantaría poder decir que sana, pero ni mucho más lejos de la realidad.

Es tal vez, y en mi opinión, lo que le falta a esta carrera, y ahora hablo de esta carrera en un plural generalizador, en el que me incluyo. Nos falta. Falta convivencia artística, falta entendimiento de imaginarios individuales. Y sobran egos. Pero como los que estudiamos en la última facultad, cerca del monte, cerca de las cabras bonitas, somos muy chulos, muy soberbios y tenemos mucho arte, preferimos matar horas en ese adictivo y magnético cuadrado que tantas horas ve pasar. Porque damos por supuestas muchas cosas.

Damos por supuesto que somos diferentes a vosotros. Y tal vez, desde un punto de vista biológico o incluso matemático, haya algo que haga a las personas creativas y con tendencias artísticas sean distintas a las que no. Pero por supuesto, ser creativo y tener tendencias artísticas no es intrínseco, ni mucho menos, a estudiar Bellas Artes. O Grado en Artes, que somos todos muy Europeos desde hace unos años. Cometemos el error de creer que no vamos a ser entendidos. Y eso es porque no sabemos expresarnos. Porque tampoco nos enseñan. Y esto, que me da para otro artículo entero, es harina de otro costal. Aunque os dejo que divaguéis un poco sobre lo irónico que resulta que una persona, que no se considera artista y que a duras penas cree en el arte como concepto y modo de vida, esté dando lecciones en un aula donde quiero creer se está formando el futuro del arte vasco. ARTISTAS. Tenéis que quitaros el miedo a esta palabra de la cabeza. Es nuestra labor hacerlo. Por que, que no se nos olvide que por muy suburbio del Bronx que pueda parecer nuestro cuadrado, por muy polémica que sea la pintada que acabas de hacer, o por muy provocativo que sea el hecho de llevar una gallina muerta al cuello un lunes a las 9 de la mañana, somos procesos de algo. De en algo que en muchos casos llegará a nada.

De ahí, una vez más, la importancia de dejar los prejuicios atrás. Finalizo este primer escrito, con la esperanza de que tú, lector ávido e inteligente donde los haya, hayas pillado el tono del artículo. Y con la esperanza de haberte llenado la cabeza de prejuicios que se te desmontarán en el mismo momento en el que nos visites. O igual tienes suerte, y resulta que no.

De cualquier manera, tienes el 10 de Mayo para comprobarlo. Música en vivo, mucho disfraz, algún estupefaciente que otro, mucho arte, mucho bueno vino y si todo sale sobre lo previsto, mucho sol. Llenen las neveras señoras, el curso se acaba, hasta el mundo se acaba. Y no se me ocurre darle un final mejor.

PD: Dos últimos apuntes. Ambos en el Guggenheim, ese pedazo de nosenicomollamarlo que tan caro le salió a Bilbao, y que tan visualmente rentable nos ha salido a todos. El 9 de Mayo, miércoles. Michelangelo Pistoletto, estará dando una conferencia a las 19:00 de la tarde  en el auditorio del Museo. Uno de los fundadores del arte póvera que  hablará sobre su proceso creativo, haciendo hincapié en «Arquitectura del espejo», una de las piezas que se pueden contemplar ahora mismo dentro de la exposición «El Espejo Invertido». Que recomiendo encarecidamente ver, si es que aún no lo habéis hecho. Y por otro lado, atentos al día 15 de Mayo. Se inaugura la exposición «David Hockney: una visión más amplia», donde se trabaja un  la trayectoria y perspectiva de este artista británico centrándose en su interés por el paisaje como tema recurrente en su obra.

Y si no estáis dispuestos a hacerlo, aun con todo ello, os invito a que entre cubata y cubata, en el Art After Dark, indaguéis. Que con cierto nivel de ebriedad, el arte se comprende mejor. Y en eso, estamos todos de acuerdo.

4 Responses

  1. Paris escorte

    Lo admito, no he estado en # nombre de host en un largo tiempo sin embargo, fue otra alegría al ver que es un tema tan importante e ignorado por muchos, incluso los profesionales. Le doy las gracias para ayudar a hacer que la gente más consciente de los posibles problemas.

    Responder
  2. site promotion

    De estos sitios web de información! Gracias grande! Gracias por un buen rato visitando pepucomag.es. Es realmente un placer la comprensión de un sitio web como esta lleno de información agradable. Gracias!

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.