Llueve en la calle, las gotas no cesan de golpear el suelo adoquinado de una tranquila avenida en un barrio al sur de París. La amarillenta luz de los farolillos ilumina débilmente los edificios y sus esquinas, dando un aire íntimo y sereno al lugar. Se respira un ambiente bohemio. El débil sonido de un piano rompe el silencio de la zona. Proviene de un local, alojado en la esquina de una de las viviendas. También se escucha un murmullo, carcajadas, parece una fiesta.

Años 20, París, arte, música, pintura y letras. Para un escritor norteamericano de la actualidad esta es una mezcla perfecta para la felicidad, al menos lo es para Gil (Owen Wilson), un californiano que dedica su vida a redactar guiones en Hollywood. Junto a su prometida Inez (Rachel McAdams) y sus suegros viaja a la capital francesa por negocios. Las ideas de Gil sobre su vida y su futuro cambiaran después de su vivencia en la ciudad. Múltiples sorpresas le esperan en la noche parisina; locuras, sueños, o realidades.

Midnight in Paris, largometraje de Woody Allen, se estrenó en las pantallas en el año 2011, llegando a ser nombrado por los críticos como su mejor trabajo en los últimos años, después de chascos como el de Vicky Cristina Barcelona. Historia romántica, llena de ilusión, emocionante. El papel interpretado por Owen Wilson es el de un hombre ansioso, idealista, soñador, que busca constantemente el arte y lo bonita de las cosas, al contrario que la familia de su prometida, pudiente y caprichosa, que da mas importancia al dinero o a las apariencias. Cuando Gil se da cuenta de que puede encontrar en París lo que busca, comenzará a dudar sobre su vida, su familia, y lo que quiere hacer en el futuro.

Gil (Owen Wilson) junto a su prometida Inez (Rachel McAdams)

Muy buena película de manos del director neoyorkino; el film engancha al espectador, y le hace soñar como lo hace el protagonista. La fantasía hará que el público conozco a personajes como Buñuel, Hemingway, Picasso o Dalí, entre otros. El guión no se sale mucho de la historia como aconteció realmente, los personajes son representados fielmente, y su aparición en la ciudad y en la época concuerdan con la realidad.

Especial mención la interpretación por parte de Marion Cotillard, que actúa como Adriana, una joven francesa que ejerce como musa de muchos artistas, y cómo no, conseguirá conquistar al escritor californiano, además de hacerlo seguramente a todos los espectadores.

Preparad las palomitas, los cojines, el sofá, y dejad que el París mas artístico y bohemio entre en vuestras casas con esta fantástica película.

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