Algo tiene Bilbi que encandila. Y mucho además. Bilbao La Vieja tiene el encanto de todo barrio que se sabe particular y único. También es barrio honesto; reconoce haber vivido lo mejor de Bilbao, haberse degenerado, y por suerte, estar empezando a vivir una segunda juventud. Son calles con historia, mucha historia, y desgraciadamente, mala fama. Totalmente inmerecida. Bilbao La Vieja revive poco a poco gracias a la cultura. Se apoya en esta para crecer, y ya saben que la cultura, a poco que se la incentive, crece sola.

Así pues, surge BLV Art, un programa con la intención de motivar esa rehabilitación, esa segunda juventud, llevando a cabo eventos culturales de todo tipo. Prendiendo la mecha del arte. Desde performance, teatro urbano, cine, o visitas guiadas. Y es en esto último donde se nos da la oportunidad de conocer el barrio y su comercio. Recomendado es ir el primer sábado de cada mes, y disfrutar del Mercado de Dos de Mayo, donde podremos disfrutar desde bien entrada la mañana, de prendas y objetos vintage, y de segunda mano. Encontramos en esa misma cuesta, tres comercios que le aportan ese toque contemporáneo que todo barrio que se precie ha de tener: TrakaBarraka, Cultto y Atankontü. Tres tiendas en pleno auge, con una selección de estampados y diseños que no te dejarán indiferente, además de la calidad de sus prendas. Must visit.

Empezamos el recorrido por ANTI-liburudenda, librería especializada en la contracultura: una delicia donde pasar horas y horas. Cada libro supera al anterior, y cada idea se supera a sí misma. Aporta una visión crítica de la cultura contemporánea, y es parada obligatoria para todo estudiante o persona mínimamente interesada en el arte. Charlas, exposiciones, conciertos… cualquier formato de cultura cabe en ANTI. Nada mejor que comprar un libro, y pasar la mañana leyendo, con un café en mano, viendo pasar junto a la ría la variopinta selección de personas que habitan Bilbi.

Seguimos por Truca Rec, el paraíso para cualquier enamorado de la customización. A parte de tener una selección de prendas vintage muy interesante, todas donadas por gente anónima, nos dan la opción de aprender a darle una segunda vida. A luchar contra ese concepto de ropa de temporada, y crear algo personal y duradero, que aporte exclusividad. Además nos ofrecen cursos de costura a muy buen precio, dándonos la oportunidad de hacer uso de su fondo de armario.

Subiendo la calle Dos de Mayo y girando a la derecha, llegamos hasta Creativity Zentrum. Un lugar de colab donde TODO es posible. El concepto de colab, muy desarrollado en estos últimos años, favorece enormemente la creatividad, y conecta a creativos de todos los ámbitos (publicistas, periodistas, ingenieros…) entre sí, para hacer posible que sus ideas lleguen a buen puerto. Además ofrecen la posibilidad de alquilar espacios de trabajo en sus oficinas, sin tiempo obligatorio o definido, y permitiendo trabajar junto a otras personas del ámbito de la cultura. Cabe recalcar los interesantes y prestigiosos cursos que imparten en colaboración con diferentes entidades, como por ejemplo, el London College of Fashion. Cualquier iniciativa es bien recibida en Creativity Zentrum.

Después de una caña frente al mercado de La Ribera, y un bocadillo (los mejores de Bilbao sin exagerar, en opinión de un servidor) en el Bar Manzana, Galería Marzana se ofrece como la mejor alternativa para disfrutar contemplando arte. O comprándolo. Porque esta galería motiva la compra de arte, ofreciendo piezas a precios asequibles. Este Viernes, se inauguraba la exposición NNN (“de nada me interesa todo” ) , del artista Edu López, donde, influenciado por el arte pop y las vanguardias del siglo XX, imprime su particular versión de su universo. Rodeados de sus obras estuvimos conversando con el artista, su mujer Ana Román, y el galerista Jesús Uranga, que nos amenizaron la visita con una conversación muy interesante y rica en anécdotas. Un gustazo.

Finalmente, llegamos a Bilboarte, un centro de producción artística que trata de poner en disposición de los jóvenes los medios necesarios para llevar sus proyectos a cabo. Además de ofrecer becas, nos invitan a conocer sus espacios de cesión, talleres de grabado y serigrafía, imagen digital, escultura, fotografía, plató de filmación, centro de documentación y salas de proyectos. Pudimos este jueves conocer de primera mano la exposición de la artista polaca Paulina Wlostowska, influenciada por el paisaje industrial de nuestro botxo, combinando su interés por la tipografía, con el dibujo técnico y el uso geométrico y caleidoscópico del color.

En resumen, que quien no conoce Bilbao La Vieja, es porque no quiere. Y mal hace quien no quiere conocerlo, porque se está perdiendo una de las partes más ricas culturalmente hablando de Bilbao. Pasen, vean, y disfruten. Y que biba Bilbi!

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