Sabina y Serrat, generaciones pasadas y… animadas

Joan Manuel Serray y Joaquín Sabina nos sorprendieron en el BEC de Barakaldo

68 y 63. Años. Se llevan casi seis años, pero viven y actúan como si tuvieran la misma edad. Serrat, el mayor y serio; Sabina, el macarra y juerguista indomable. Ambos juntos en ‘Dos pájaros contraatacan’.

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina llevan ya algún tiempo jugando juntos. Se unieron para recorrer escenarios, y ahora son capaces de seducir con la sensibilidad mediterránea del primero o con la picardía canalla y callejera del segundo. En sus directos, se turnan las canciones, uno canta las del otro, cantan a la vez y hacen cantar al público. «De juntarlos salen cosas muy interesantes. Los recitales constituyen una celebración de ambos, aunque prime el espectáculo por encima de cualquier otra consideración. Quizá sea Serrat el que sorprenda más al ponerse el traje de Sabina, al abrazar sus modos. El disco que han grabado juntos sigue esa misma línea, aunque canciones como ‘Acuérdate de mí’ y cierta impronta melódica en los tiempos de balada tengan mucho de Serrat» dice Luis García Gil, poeta gaditano autor del libro ‘Serrat y Sabina a vista de pájaro’. Y es que a estos cantautores les unen muchas cosas,… pero muchas otras les separan.

Joan Manuel y Joaquín revolucionaron a sus seguidores el pasado sábado 29 de septiembre en el Bizkaia Arena del BEC. Fue la última fecha en España de su gira ‘Dos pájaros contraatacan’, antes de saltar el Atlántico para actuar en México, República Dominicana, Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, casi nada. Barakaldo se unió, emocionado, en el himno de ‘Y nos dieron las diez’, gritó con ’19 días y 500 noches’ y quedó encantado con ‘Nací en el Mediterráneo’. Temas míticos que no podían faltar en este concierto canalla.

Volvieron a sorprender, sin duda. Pero muchos de sus aférrimos -y adultos- fans, confesaron que Serrat y Sabina estaban ‘bastante quemados’, y se les notaba en la voz, aunque no en sus bailes. Bebieron champán en el escenario, tocaron la guitarra y pandereta, e hicieron monólogos entre canción y canción. Sabina salió a escena con su peculiar bombín negro (que todos compraron en los puestos de merchandising) y una extraña mancha en la pata izquierda de sus vaqueros. Serrat, con su impecable traje negro, que no cambió durante el concierto; a diferencia de Joaquín, que pronto cambió la chaqueta por una camiseta de rayas. Ambos sorprendieron y no dejaron al público con ganas: salieron a cantar cuatro bises seguidos. ¿Volverán a los escenarios o se retirarán -definitivamente- como anunciaban hace unos años? Esperaremos para verlo.

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