Dos azafatas me acompañan, fila 9 butaca 15. Tomo asiento. Me encuentro en la Sala BBK y a mi alrededor no queda ningún asiento libre. Son las ocho y cuarto de la tarde, las luces se apagan y comienza el desfile de músicos de distintas nacionalidades al escenario. Batería, guitarra y pianista acompañados de tres saxofonistas, dos trompetistas, dos trombones y un corista, todos ellos vestidos de negro. De fondo, se escucha una radio emulada intentando sintonizar una emisora. Llego a apreciar distorsionados temas de Jimi Hendrix como Foxy Lady o Thriller de Michael Jackson. Un nuevo miembro de la banda entra al escenario; alta, de cuerpo menudo y pelo al mas puro estilo afro, hablo de la joven estadounidense Esperanza Spalding. Es bueno saber que cada vez se oye más el nombre de esta talentosa jazzwomen y no es para menos, puesto que en 2011 arrebató el Grammy de Artista Revelación al ídolo de los jovenes Justin Bieber. Nada tienen que ver, y Esperanza nos sorprendería.

Fotógrafa: Ángela Saiz                                                                        Esperanza Spalding y parte de la banda

Comenzó el concierto presentando uno a uno a cada uno de los miembros de la banda, mientras que ellos le respondían con pequeñas improvisaciones. Una fusión de estilos fue lo que pudimos ver y escuchar los asistentes. Desde el soul al más clásico jazz, pasando por el funky e incluso algo de pop, todo ello llevado a cabo con mucha sutileza y elegancia. Parece que llevase toda la vida sobre los escenarios. La instrumentista tocó temas de su último disco Radio Music Society y también de sus comienzos e incluso se atrevió con I Can’t Help It’ de Michael Jackson.

Alternando bajo eléctrico y contrabajo, Esperanza supo como ganarse al público, aunque este no estuviese muy entregado en el comienzo del concierto. Con voz de diva, la de Portland dejó sin palabras a los espectadores. Su voz se escuchaba en todo momento, nunca era pisada por ningún instrumento. Su sentimiento hacia la música era visible en cada una de las frases que entonaba la joven. Se atrevió con el castellano y lo hacia muy bien. Estuvo constantemente mandando mensajes sobre el amor y la amistad.

Fotógrafa: Ángela Saiz                                                                         Esperanza Spalding y su contrabajo

 

Para terminar y dejarnos con buen sabor de boca, Esperanza salió sola con su contrabajo al escenario y tuvo unas palabras hacia el público «pensé que ustedes no estaban felices, pero ahora veo que sí» haciendo referencia al comienzo -más tranquilo- del concierto. Los asistentes le respondieron con un aluvión de aplausos y… no es para menos.

Con actuaciones como estas, todavía queda esperanza en la música.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.