El ansiado regreso de Aoki

Cámaras y mucha policía es lo que se vio en la entrada de la discoteca Fever. Algo fuera de lo normal para ser un jueves más. Un momento, se me olvidaba comentaros que el detonante de toda esta anomalía no es ni más ni menos que el mediático DJ de origen japonés ¡Steve Aoki! Apenas cuatro meses después de aquella trágica noche en Madrid, Aoki volvía al estado para brindar a sus fans aquel concierto que tuvo que ser suspendido en Bilbao la noche de Halloween.

Minutos antes de medianoche, Steve Aoki hacia aparición en la sala Gold de la Fever. La sala estaba casi llena. Antes de ello, Autoerotique se había encargado de poner la Fever “patas arriba” y encender al público lo máximo posible. Con un “Hola Bilbaaaooo” se presentaba el estadounidense Steve Aoki, y el público no tardó en contestar de forma eufórica. El principio del show dejó a la gente algo fría. Optó por dar a conocer parte de sus nuevos temas y  se centró más en los platos y dejó a un lado el show. Tras media hora de nuevo repertorio, -buenos temas, por cierto- comenzaba lo que gran parte del público esperaba. Y sonaba el principio de la aclamadísima Turbulence. Con ella llegaron las primeras botellas de champagne, que por supuesto, encendieron más a los jóvenes asistentes.

Con Emergency entró en escena la primera de las tres barcas hinchables que tiró sobre la marea que abajo le aclamaba. La gente eufórica se subía en ellas, navegando sobre un mar de gente. Eso si, las caídas solían ser un poco bruscas. Aparecía en pantalla el famoso reloj Dim Mak, nombre que también lleva la línea de ropa creada por él mismo. Aoki desenfundó el micro y de su boca salieron los clásicos gritos del tema WARP. Aprovechó para fotografiarse con los mas aférrimos fans que ocupaban las primeras filas. Entre foto y foto llegó el primer tartazo de la noche, más de un valiente se atrevió a poner la cara. Tocaba disfrutar del juego de luces que se podían ver sobre la sala en la canción Tornado. Aoki desapareció por un momento del escenario, pero a su regreso portaba una gigante bandera del Athletic Club que ondeó subido a la tarima y más tarde la colocaría a su lado, en el escenario.

El calor de la sala podía verse reflejado en los asistentes. Parte del publico se desprendió de sus camisetas… tanto chicas como chicos. El personal y el mismo Aoki se acercaba al público para refrescarles con botellines de agua. Y es que nos acercábamos a la recta final del show y la más intensa.

No Beef hizo retumbar la sala. El público estaba totalmente entregado al deejay de origen japonés. Las botellas de champagne corrían a su cuenta. Y tras el éxtasis de esta, le tocaba el turno al tema que seguramente le haya catapultado a tal fama, Pursuit of Happines. Fue la canción principal de la película ‘Project X’ y con la que consiguió gran fama. Gran culpa de ello lo tiene su compañero Kid Kudi. No quedó ni un alma en la sala que no cantase o tararease el estribillo y es que incluso el propio Steve Aoki se atrevió. El final del show fue una fiesta total. Más barcas hinchables, mas champagne y un Aoki dando brincos por todo el escenario. No faltó la foto de familia con todo el público, sacada por los ayudantes de Aoki con el público enloquecido abajo. Al grito de “Graciaaas Bilbaaao” se despidió de los asistentes. Pero no daba por finalizado el show. Volvió en mi opinión con uno de sus mejores temas, Kudi the Kid. Donde el antes mencionado Kid Kudi también colabora. No había tiempo para descansar, el público sabia que podía ser la ultima canción y se entrego al 100%.

Entre aplausos y gritos de “Aoki, Aoki, Aoki” abandonó el escenario. Los más valientes se quedaron acompañando a Hypes djs hasta el cierre de la discoteca. Un broche de oro para esa gran noche con Aoki.

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