Nuestro querido estadio no podría tener un apodo mejor. La Catedral del Fútbol. Y es que San Mamés no es sólo una estructura deportiva, es un ritual, una costumbre, es fé, esperanza, unión.

Nadie se ha quedado nunca indiferente al ver nuestro campo. Sólo ver el escudo al fondo de esa calle que ya todos conocemos impone, siempre vigilando. Ese paseo por Pozas hasta llegar a los últimos bares, con cada vez más gente acompañándote en una especie de peregrinaje… Se huele la magia.

Desde luego, se va a ver un partido, pero el que consigue que sea siempre mucho más que eso es San Mamés. Siempre impone entrar de noche al campo y verlo iluminado, y admirar los colores. Porque en este campo nada es igual, desde el césped, siempre cuidado y con un color especial, hasta la estructura del estadio en sí, que hace que jugadores y afición sean uno casi literalmente.

Ver el arco de San Mamés desde lejos es un amor a primera vista, es la bienvenida de Bilbao, representa a una ciudad. Aún no se sabe qué se hará con él, esperemos que la directiva tome buenas decisiones.

Hoy empiezan las labores para derribar San Mamés, pero recuerden que lo que se demolerá será su simple estructura. Su alma no se irá con una excavadora, ni mucho menos. El alma de San Mamés está en el aficionado que una vez cantó el himno con la bufanda en el aire, que aplaudió al rival, que silbó las malas acciones y que siempre actuó con elegancia.

El acto de despedida que se celebró ayer, cinco de Junio, tuvo muchos momentos especiales. Un tenor cantando el Athleeeeetic Eup!, la coral acompañando el descanso…pirotécnica y luces al final del partido… Pero lo mejor de todo fue sin duda la sorpresa que nos tenía preparada el club.

A minutos de terminar el partido, se produjo un cambio… Orbaiz. Nadie lo esperaba, el que fue capitán del Athletic hace pocos años se volvía a poner el brazalete. A este le predecían otros cambios, a cada cual más significativo. Guerrero (que tuvo una ocasión tremenda de marcar gol, no hubieran hecho falta labores de derribo del estadio), Andrinua, Dani, e Iribar. Ver a Iribar de nuevo vestido de corto fue la mejor despedida que se le pudo dar a San Mamés.

Echaremos de menos al que nos vio celebrar y también nos vio lamentar. Nuestro deber ahora y siempre es recordarle, y hacerle honor en cada partido. Una vez conseguimos convertir Old Trafford en San Mamés, recibamos al nuevo como se merece.

Os dejo a continuación con un Storify recopilando los mejores tuits del día, muy emotivos, y un resumen del homenaje por cortesía del Athletic Club y EITB.

[View the story “Agur, San Mamés” on Storify]

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