Barra, Mesas, Fiambres y Quesos

Se trata de una de esas calurosas tardes en la ciudad del oso y el madroño, calculo unos 35º, para alguien que acaba de venir de Bilbao supone más o menos cruzarse con el sudor humeante por primera vez en varios meses.

No es que critique el calor, estamos en Julio, y lo contrario sería preocupante, simplemente que un bilbainito de bien no está acostumbrado. Las distancias parecen mas largas, las esquinas parece que nunca se doblan y un extraño aletargamiento propio del hambre empiezan a hacer mella.

Necesitaba 3 cosas, WIFI, comida barata y clásica y aire acondicionado, me escapo por callejuelas de Tirso de Molina y descubro un escaparate que me llama la atención, pegatinas rojas en el cristal, eso siempre es un acierto y un letrero, VINOS Y TAPAS, el nombre redondeaba todo “CASA GONZALEZ”.

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Normalmente este tipo de nombres para un establecimiento auguran serrín a cascoporro, cierta falta de higiene y platos de comida pensados para el currela fiel a la pedanía. Sin embargo, tienen WIFI, los camareros son jóvenes, serviciales y educados y, lo que llama más mi atención, la entrada es directamente un mostrador de charcutería repleto de jamones, quesos, lomos y productos tradicionalmente ibéricos, la temperatura avisa de que hay aire acondicionado y una espléndida mesa de mármol junto al escaparate está llamando a mi estómago.

El lugar tiene magia, e historia, no en vano fue fundada en 1931, uno puede imaginarse a Manuel Hazaña y compañía debatiendo entre latas de conservas y botellas apiladas los puntos básicos de la nueva constitución republicana. En el propio escaparate una foto de un joven Javier Bardem sentado en la silla donde escribo estas líneas mirando a través de la ventana. Desde que estoy aquí he visto pasar a dos familias, 3 parejas jóvenes y una buena tropa de chicas preciosas con vestidos de verano y gafas de sol, normal que Javier quisiese dejarse caer por este lugar.

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Pido un gazpacho (5 euros), unos crepes de espinacas, piñones, pasas y bexamel (3,50 euros) y una caña (1 euro), el gazpacho es natural y está fresquito, todo empieza bien, la cremosidad de los crepes está logradísima y se diferencia el sabor de cada uno de los ingredientes y la caña está perfectamente servida y como no, helada.

El resto de la carta recoge un buen número de tostas (4,00 euros) platos calientes de toda índole como pimientos del piquillo rellenos (10,50 euros), carrillada en salsa (13,00 euros) o caracoles de Navarra (10,50 euros). Así mismo, haciendo gala de producto propio ofrecen tablas de ibéricos, y platos de todas partes de la península mas o menos elaborados.

El establecimiento está limpio y mantiene una perfecta combinación entre bar de tapas cómodo y tienda de ultramarinos, podría hacer de café de media tarde, bar de marinitos matutinos o una cena en la mejor de las compañías de productos de primera en pleno centro de Madrid (junto a la plaza Santana).

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No en vano la Guía Routard lleva recomendando el sitio desde el 2006, así como otras cuatro o cinco guías que han colocado sus pegatinas en la entrada del local.

Sin duda alguna una buena recomendación para quien se deje perder por el barrio de las letras y busque calidad y buen precio sin agobios. Todo un acierto.

Casa Gonzalez está en Calle León nº12 Metro – Tirso de Molina.

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