El verano es lo que tiene

No imagináis lo que da el verano para contar. Me refiero por supuesto a contar batallas sexuales. El calor, el mar, el sol, las bebidas refrescantes para paliar el dicho calor, sudor y fiesta… Un sinfín de elementos que lo único que consiguen es llevarnos a la cama. Quiero haceros un bonito y subido de tono resumen sobre las experiencias que rodearon mi verano. Disfrutarlo y sentiros identificados.

Comenzaré con el culpable de muchos desencuentros sexuales y creador de dudas. ¿Qué pasa con el semen? ¿Por qué tenemos ese dilema de tragarlo o escupirlo? Una amiga este verano me confesó que ella instaba a su novio a que comiera mucha fruta y verdura fresca, especialmente tomates, porque los actores porno es lo que hacían para conseguir un sabor más dulce en su líquido seminal. No lo consiguió.

Ha llegado también a mis oídos durante el verano que hay hombres que creen que la felación puede suponer la “humillación de la mujer”. De hecho, la actual pareja de la amiga que os contaba era uno de ellos. Rememorando lo que me contó, el susodicho opinaba que jamás se dejaría practicar sexo oral por mi amiga por miedo a que su dignidad como mujer y como persona se viera “vulnerada”, lo que hacía que sus relaciones sexuales fueran poco productivas e “inacabadas”. Después de mucho esfuerzo pudo llevar a cabo la esperada felación. Pero llegó el momento de la eyaculación, en la que mi amiga tuvo que hacer un gesto de despreocupación y él rápidamente comprendió que para nada le importaba lo que inminentemente iba a ocurrir. Y ocurrió. El semen entró en su boca y no pasó nada en absoluto.

Lugares insospechados… y muy excitantes

Creí que nunca nadie me sorprendería contándome el lugar tan extraño donde ha practicado sexo, me confundí, claro. El lugar fue un spa, sí, digo bien, en medio de una piscina de aguas termales recién caídas de no sé qué pico o cordillera europea. Sin problema, a tope, penetración en estado puro, con más parejas, niños y familias alrededor intuyendo que algo raro pasaba ahí. Con esos chorros estimulantes confundiéndose con otros fluidos…, que, bueno, mejor no seguir. O incluso colarse en una piscina municipal de madrugada en una noche de altas temperaturas para consumar el deseo sexual… Eso fue lo que le pasó a otra amiga durante el período estival.

O por ejemplo, practicar sexo a cuatro patas en el baño en medio de una comida familiar. Mientras escuchas a las abuelas o tías contar como el otro día bajaron al perro a paseo y se peleó con otros canes más. En un momento de cachondismo puro te levantas y te escaqueas para ir al lío. El lugar con más peligro para ser descubierto puede ser el estímulo más excitante para muchas personas.

Seguro que conocéis muchos más sitios extraños y desconocidos donde habéis practicado sexo, o muchas batallas eróticas divertidas que os han ocurrido este verano, entonces, lo mejor, es que deis vuestro testimonio que sin duda será bienvenido.

Imágenes cedidas por Google.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.