Las mujeres, esas brujas sin escrúpulos

Un grupito de hombres desquiciados con el sexo femenino, un par de topicazos en cuanto a relaciones sentimentales, dos de los guapos del panorama actual del cine español, una muy atractiva y sensual Carolina Bang, estallidos de violencia y brutalidad…una mezcla de sinsentido y excesos a los que ya nos tiene acostumbrados el director bilbaíno. Para gustos los colores, pero analicemos la última película de de la Iglesia más a fondo.

Alex de la Iglesia vuelve a la carga con ‘Las brujas de Zugarramurdi’ y un reparto lleno de grandes artistas del celuloide: Carmen Maura, Terele Pávez, Hugo Silva, Mario Casas, Carolina Bang, Secún de la Rosa o Carlos Areces, entre otros.
Un grupo de hombres desesperados deciden dar un golpe en un “compro oro” y llevarse una cantidad ingente de anillos de oro con la esperanza de dar un giro a sus miserables vidas. El largometraje empieza fuerte y engancha. Entre risas, el espectador se sumerge en una huída de lo más cómica hacia la frontera francesa con nuestros dos protagonistas, José (Hugo Silva) y Toni (Mario Casas), el hijo del primero y un par de almas sin fortuna que se ven envueltas en la loca huida, no sólo de la policía, sino también de la desesperada ex-mujer de José, quién reclama la custodia del niño. Acaban entonces todos ellos en la Euskadi profunda, en Zugarramurdi para ser más exactos, donde terribles akelarres y sacrificios humanos (varoniles para ser más exactos) tienen lugar aún hoy en día. Las sorgiñas, hastiadas del género masculino en general y de sus nuevos visitantes en particular, darán entonces rienda suelta a toda la fantasía, astucia y locura que podíamos esperar del filme.

A pesar de resultarme excesiva toda la locura y el rumbo que adopta la historia, como ya me pareció Balada triste de trompeta (2010) en su momento, hay que reconocer los aciertos y los puntos a favor para añadir a estas brujas tan saladas a la lista de películas pendientes por ver. Los tópicos sobre las relaciones amorosas resultan en carcajada por parte del público, por primera vez me creo a Mario Casas en su papel de tontorrón inocente (y en el que, por cierto, está de lo más gracioso y acertado), y los guiños hacia la cultura vasca con gargantuas incluidas son siempre bienvenidos en los cines euskaldunes, con el público sonriendo orgulloso entre los sillones de la sala. Por no mencionar un par de escenas que me parecieron especialmente llamativas e hilarantes incluso: el gran akelarre y la escena del mugriento retrete. Para más detalles, os invito a verla.

Fuente: SensaCine

Fuente: SensaCine

Resumiendo, creo que tanto a Alex de la Iglesia como a muchos de los hombres que han disfrutado de la película y a otros tantos durante la historia de la humanidad, una idea les viene repetidamente a la cabeza: Ay las mujeres, esas brujas sin escrúpulos, sin las que, sin embargo, os es imposible vivir y respirar.

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