¡Dios salve Santo Tomás!

Al habla La Llama Redactora. 21 de diciembre en la capital del mundo. Bilbao. Se celebra la feria de Santo Tomás, en la que los baserritarras venden lo mejor de sus productos en la ciudad. Ocasión en  la que miles de baserritarras y no baserritarras, bilbaínos y no tan bilbaínos, aprovechan para reunir a la manada (en este rincón del mundo más conocida como “cuadrilla”) y disfrutar de un día de masas, de talo con chorizo y mucho txakolí. Nadie quiere perderse la cita. Nadie. Ni la lluvia, ya que nos ponemos. Aunque yo este año voy a pasar. Viendo lo que pudieron hacer cinco colgados borrachos en Burdeos, no quiero saber lo que se les pueda ocurrir a miles de ellos…

Más allá del santo, la verdad es que hay mucho que celebrar ese día: el principio de las fiestas navideñas, muchos reencuentros, y este año, además, que el reinado de terror de la lotería de Navidad va tocando a su fin (“¡hurra!”). Por si alguien no sabe de lo que hablo, quizás entienda algo leyendo esto

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Volviendo a Santo Tomás, ciertamente es un día muy especial. Y no sólo porque la gente pueda beber en la calle sin que le multen. Sino porque además hay gente que ve en toda esta situación de alcohol y desparrame la oportunidad de ligar, por no decir de encontrar el amor de su vida. Hablamos de gente extranjera, claro. Y muy en especial, hablamos de la última estrella de Youtube, un tal Parsito del Norte, un tipo a medio disfrazar de tigre que nos cuenta su historia de amor con una tal Aitziber cierto 21 de diciembre.

Al parecer, Aitziber, cumpliendo con el guión de la fiesta, bebió más de lo recomendable, y después, no recordaba cuánto amaba a su medio-tigre. Nuestro amigo, inconformista, dice que por ella baila un aurresku si hace falta, y hasta por momentos se atreve con el euskera. Debía estar muy enamorado, sí, pero en Bilbao y a la hora de ligar, esos son esfuerzos menores, debería saberlo. Y efectivamente no debió valer para nada, porque ahora amenaza con volver a buscarla todos los años ese día. Tipo Joaquín Sabina cuando le dieron las diez y las once, pero con menos encanto.

Y esta es sólo una muestra de lo que puede pasar en un día como este. Con razón Santo Tomás era el apóstol incrédulo… En fin, disfrutad de la fiesta este sábado 21 de Diciembre.

¡Dios salve Santo Tomás!, y que alguien salve a Aitziber

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