Idea original y redacción por Jorge León Fernández

@jorgeleonss dijo hace unos meses a @pepucomag:
La segunda parte está en proceso de eyaculación

¿A qué esperas para leer la segunda entrega erótica de ‘Tarzán en la playa‘?

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El regreso de Tarzán

 

Una historia alucinante. Era un verano, el sol le hacía sudar el huevo derecho, el izquierdo estaba dolido de la tarde de ayer, era una lesión. Estaba rojo, tirando a tomate, algo rosado.  La mujer que entonces se había acercado a Tarzán, quería hablarle, en tarde calurosa de ayer, de la cosa, esa gran cosa. Solo de pensarlo se le pone más dura y más erecta.  Esa cosa, era un buen misil, si explotaba, habría que llamar a los bomberos.  Había que llamar a la factoría Disney y rememorar a Tarzán en el infierno.

Habían consultado un libro: “Manual del trabajo entre una vagina y un pene”

-¿Qué pasa?- decía asombrada la compañera de Tarzán –Nada, hija mía, se me ha puesto durilla– este respondía. Los huevos se estaban poniendo espumosos, delicados y enormes como un banco de leche, solo con el diálogo. La dureza de la cosa se estaba formando para salir de la Universidad, para encontrarse otra vez en la selva. La imaginación estaba despierta en la Biblioteca, habían consultado un libro titulado: “Manual del trabajo entre una vagina y un pene”. La cosa salía de su asombro al ver la de posturas que había en las fotos. De la página última, donde venían todos los temas del libro, encuentran una pregunta: ¿Qué pasa si el semen va para detrás?  Imposible de responder. Había que probar.

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-¿Qué pasa?- decía asombrada la compañera de Tarzán.
-Nada, hija mía, se me ha puesto durilla- este respondía.

*

Cerraron el libro y se fueron corriendo bajando las escaleras, Tarzán y su compañera riendo entrando en un infierno: -este parque estaba muy solitario- decían para sus adentros.

Derrochar placer y alegría en un parque de la Universidad llamado “Arboretum”

A los pocos momentos de comenzar el masaje, los ojos de la compañera empezaron a besuquearse, enrolladamente hacia el más profundo rincón del bosque a derrochar placer, alegría y un estado alegre y cachondo. La cúpula de la cosa se estaba mejorando, iba a entrar de lleno, por la puerta principal, subida encima la compañera, en un parque de la Universidad llamado “Arboretum”, este parque derrochaba fantasía e imaginación en las cabezas, mientras los corazones se calentaban, a poco más de una revolución de espermatozoides que estaban en posición.

Tarzán espumeteaba, pero su enorme cosa se había quedado atascada.

Allí comenzaron a hacerse la pregunta, y a hacerlo, una vez y otra vez, un torpedo, y otro, entraba, salía y por la puerta grande derrochaba mucha adrenalina, con el calor se quemaban más aun esas neuronas.  Tarzán espumeteaba en la vagina, pero su enorme cosa se había quedado atascada.

 ¡¡La coagulación del semen se había quedado dentro del huevo!!

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Increíble. Sorprendente, -Rápido, tienes que hacer algo- dijo la compañera. De repente, estuvieron un rato pensando que se había acabado, después en unos minutos se dieron cuenta de que no estaban seguros de poder seguir, solo con un huevo medio vacío, otro que estaba lleno, y empezaron a preguntarse la misma pregunta, pero no hacían más que ponerse nerviosos. Al retroalimentar poco a poco como si a cuentagotas estuvieran reprogramando el encuentro, se dieron cuenta de que les faltaba una cosa, y empezó Tarzán a echar para delante todo su espermatozoide.  El huevo se empezó a tensar, y le empezó a doler a Tarzán. Las consecuencias inmediatas fueron la lenta agonía, que a su vez derrochaba tuberías de estrés, por todo el cuerpo. Este se tensaba mientras la compañera gemía con cuentagotas hasta ponerse a respirar sin parar. Los orgasmos se sucedían uno tras otro, un total de cinco seguidos que acabaron con un encuentro maravilloso en la selva de Tarzán. Era el regreso.

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