A walk around Brussels

En este primer mes que llevo viviendo en Bruxelles, me ha dado tiempo de poder ir haciéndome una idea general de la vida en esta ciudad cosmopolita y multicultural. Pido disculpas anticipadas por la exaltación de las cualidades de esta en los próximos párrafos, no puedo negar que la tranquilidad y bienestar que este pequeño paréntesis en lo que se consideraría mi vida real me ha aportado, me hace seguramente proclive al disfrute de cuanto me rodea. Asimismo, quisiera advertir que no pretendo mencionar los sitios turísticos clave y más conocidos. Por dos razones: porque se pueden encontrar muy fácilmente en cualquier mapa o punto de información y porque mi deseo es compartir todas las demás cosas, más pequeñas e insignificantes, pero que merecen la pena ser contadas.

Por suerte, cuando llegué aquí, ya tenía algunos contactos en la ciudad, y esto ha facilitado bastante mi incursión en la urbe. Sin embargo, para cualquiera con ganas de conocer, saber, empaparse de un poquito todo, la ciudad ofrece oportunidades a tutiplén. Es sólo una cuestión de interés y de mover el culo del sofá. Así que, para los y las interesados/as en pasar aquí bien sea una temporada de sus vidas o unos días de vacaciones nada más, aquí os cuento mi experiencia, recomendaciones y aprendizajes.

Ante todo y sobre todo, hay que tener en cuenta que el tiempo es terriblemente inestable. En un mismo día fácilmente puedes encontrarte con lluvia, sol, nubes, frío y calor. Así, tal cual. Así que un chubasquero en la maleta siempre es bienvenido (o más que bienvenido prácticamente necesario). Así como unas gafas de sol y, esencial, calzado cómodo. Quiero recalcar esto último porque desde que he aterrizado en tierras belgas no dejo de tropezarme por la calle. Constantemente. Como si las baldosas se elevaran diez centímetros del suelo a mi paso para ponerme la zancadilla. Gajes del oficio, qué se le va a hacer.

Una de las cosas que más me gusta es que no es una ciudad excesivamente grande (aunque es, no obstante, una gran ciudad). Por eso, animo a quien se venga por aquí a darse largos paseos, a perderse por la ciudad. A elegir una parada de metro y bajarse sin saber muy bien dónde. Bruselas está lleno de rincones con encanto. Puntos de encuentro entre calles, placitas llenas de restaurantes, bares y cafeterías. De estas que no se mencionan en las guías turísticas, pero que son las que constituyen la vida de los Bruxelloises (bruselenses).

Parvis de Saint Gilles

Parvis de Saint Gilles.

Entre las zonas más conocidas están la de Parvis de Saint Gilles, Saint Catherine, Saint Gery, Flagey (donde está el típico Café Belga, punto de encuentro joven indispensable) o Saint Boniface, pero son muchas las que están pérdidas entre calles esperando ser encontradas. Son un muy buen sitio para comer en una terracita y disfrutar del ambiente, pero los precios son algo más altos de lo que nos gustaría, oscilan generalmente entre los 15 y los 25 euros en la gran mayoría de los restaurantes de calidad media. Por supuesto, una de las zonas más animadas y repletas de sitios más típicamente belgas para comer es la Rue de Bouchers, en pleno centro.

Siendo perderse casi inevitable, una acaba por cultivar la paciencia y, porque no, mejorar los glúteos. Porque, aviso a navegantes, las calles de Bruselas NO son paralelas y perpendiculares unas con otras, todas se parecen bastante y acaban llevándote por derroteros desconocidos. Menos mal que en los tiempos que corren siempre es posible acudir a google maps para descubrir que has terminado muy lejos de tu destino y cómo puedes rectificar la hazaña. Otra alternativa son las bicis Villo, prácticas y a un módico precio, aunque con un pequeño hándicap: las cuestas.

El domingo. Día de descanso, remanso de paz. Qué mejor que aprovechar el día para ver alguno de los mercadillos que se organizan semanalmente. Uno bastante animado suele ser el mercado de pulgas de la plaza Jeu de Balle. Puedes encontrar un poquito de todo, desde antigüedades, hasta trastos varios, bisutería o ropa de segunda mano. Además en las calles adyacentes hay algunas tienditas de ropa vintage muy monas y se encuentra relativamente cerca del centro y la Gran Place (unos 15 minutos andando).

Mercado de pulgas, plaza Jeu de Balle

Mercado de pulgas, plaza Jeu de Balle.

En cuanto a la vida nocturna, reconozco que aún me queda bastante que aprender (tendré que ponerme manos a la obra las próximas semanas, esto es una situación insostenible). Pero como aproximación, puedo recomendar la plaza Luxemburgo los jueves a partir de las 7 de la tarde más o menos. Está justo al lado del parlamento, y mucha gente se reúne en los bares que rodean la plaza y también en el pequeño jardín en el centro para beber unas cervezas después del trabajo. Personalmente, a mi me gusta mucho el ambiente relajado y campechano de Parvis de Saint Gilles para tomar algo un viernes por la noche (o también cualquier tarde) y un must es, por supuesto, el archiconocido Delirium Tremens y su ingente variedad de cerveza. En la zona del centro, a escasos minutos de la Bourse, hay también varios pubs como el Mezzo o el Madame Moustache donde poder bailar y salir de fiesta. Por otro lado, los jóvenes universitarios se reúnen casi a diario en la zona del Cimetiere d’Ixelles, donde además de encontrar numerosos bares también hay muchos restaurantes con precios más asequibles para los bolsillos estudiantiles.

Cuando sale el sol, los locales disfrutan de tardes en el parque como si no hubiera mañana. Hay muchos, son grandes y agradables y son el lugar perfecto para un picnic, una cita romántica, un paseo al atardecer o un poquito de jogging mañanero. Mi favorito es el Bois de la Cambre, pero hay otros cuantos como, por ejemplo, el Parc de Bruxelles (al lado del palacio Real), el jardín botánico, el Parc du Cinquantenaire, el Parc Elisabeth o el Park Duden.

El arte, la cultura y el folklore están también muy presentes. Hay muchos eventos y festivales organizados todas las semanas y algunos de los numerosos museos son gratuitos el primer miércoles de cada mes. De cualquier manera, para los estudiantes hay unos descuentos importantes en casi todos ellos. Como orientación, y aunque aún no he tenido la oportunidad de ir, yo tengo pendientes el Museo Magritte y el de Bellas Artes.

En resumen, y desde mi humilde opinión, recomiendo fervientemente la búsqueda de actividades, lugares y gentes acordes a uno mismo. Existen muchas Bruselas, y esta que aquí os cuento empieza a ser un poco la mía. Hay que explorarla, estar abierta a conocer gente de todas partes del mundo, a inmiscuirse y empaparse de las diferentes culturas y costumbres. Hay que adentrarse en las calles y conocer las entrañas de la ciudad. Y ahí está la magia. La que me ha hecho sorprenderme a mi misma cantando en voz alta mientras paseo por la calle a la 1 de la mañana.

Vistas desde el mirador de al lado del palacio de justicia

Vistas desde el mirador de al lado del palacio de justicia.

PD: Una última advertencia, ¡cuidado con las cacas de perro! Bruselas es muchas cosas, pero hay una cosa que, desde luego, no es: Una ciudad limpia.

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