Alicia en el País de las Pesadillas

Alicia y su País de las Maravillas han formado parte de nuestra biblioteca, videoteca y cualquier otro lugar de culto y lección de nuestras infancias, especialmente a través de su versión animada de Disney. Lewis Carroll se sirvió de las historias de una niña llamada Alicia para componer esta historia original y delirante en la que aprovecha para hacer una sátira de la educación, las costumbres y la política de su tiempo. Su alocada historia, siguiendo la lógica imposible de un sueño, eso sí, puede llegar a resultar algo angustioso, seguramente más desde la óptica impresionable de un niño. Y es que Alicia, empieza su aventura cayendo por un túnel que parece no acabarse nunca, y la termina a punto de ser decapitada por una reina caprichosa que corta cabezas cada vez que encuentra ocasión. Entre medias, cambia de tamaño varias veces, siendo demasiado pequeña para alcanzar el pomo de una puerta o demasiado grande para salir de ella, tiene que nadar en sus propias lágrimas para no ahogarse, comparte mesa con un sombrerero loco, se cruza con un gato sonriente que aparece y desaparece a sus ojos, ve cómo un bebé se transforma a sus ojos en un cerdo, y vive otras tantas experiencias algo traumatizantes.

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Imagen del videjuego Alicia: Madness Returns

Hubo además una segunda parte, de nombre “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”, que no alcanzó tanta popularidad como su precuela, pero que seguía una lógica igual de loca, con otros tantos inquietantes episodios. La popular saga de Alicia, que se cree que Lewis Carroll pudo escribir bajo los efectos de sustancias alucinógenas, da sensación de ser algo más propio de unas historias de terror juveniles que de unas historias infantiles. Una idea que ya se explotó en una saga de videojuegos, en la que los sueños de Alicia se mezclan con la realidad al ser internada en un manicomio en estado catatónico y ve cómo todo en su entorno de encierro y maltratos físicos se va alternando con un País de las Maravillas de lo más perverso. Afortunadamente la historia original no llegó tan lejos.

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Alicia ante la Reina de Corazones

En lo que a los relatos de Carroll respecta, tanto en la primera como en la segunda parte se asume que ambas experiencias, no eran más que sueños. Ahora bien, si consideramos un mal sueño como una pesadilla, ¿qué sería lo que soñaba Alicia? Quizás sus historias se colaran en nuestro recuerdo infantil por una cierta negligencia cultural. Ni siquiera el filtro de Disney para hacer más amables clásicos infantiles literarios fue suficiente en este caso para evitar lo que bien podría haberse llamado “Alicia en el País de las Pesadillas”, una de esas historia que yo dejaría para cuando fuesen un poco más mayores, quizás no recomendada para menores de trece.

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