De ruta por los alrededores de Lisboa

Como ya confesé en la entrada anterior en la que os descubrí algunos de los rincones con más encanto de Lisboa, soy una enamorada de Portugal. De sus gentes, de su esencia, de su carácter y cómo no, también del rico bacalao a la brasa. Pues bien, muy cerquita hay varios pueblos que merece la pena visitar para aprovechar mucho más la estancia si la vas a prolongar durante más de tres días.

Mi favorito sin duda fue Sintra. A unos 30 kilómetros de la capital pero que el billete ida vuelta creo recordar que cuesta sobre unos tres euros. Sintra es famoso por sus palacios, tiene muchísimos, pero los más bonitos son el Palacio Da Pena y el Palacio Real, aunque sin duda me quedo con el primero. El Palacio Da Pena está allí arriba en la montaña, muy lejos de verdad. Hay un autobús que te sube y te baja por cinco euros y os digo con total sinceridad que no hagáis como yo, que merece la pena pagarlos.

sintra

Recuerdo ese día a la perfección y os lo contaré como anécdota. Yo iba en el tren y cuando vi un precioso palacio en las alturas aseguré y requeteaseguré que por muy bonito que pareciera yo hata allí no subí andando. Llegamos a la estación de Sintra a las 12, pues a las 12:30 ya estábamos cuesta arriba. Creía que eso no tenía fin, en sandalias y parecía que cada vez nos alejábamos más. Nos encontramos con algunos incautos como nosotros que al final acabábamos animándonos unos a otros como buenamente podíamos. Vimos el Palacio y yo personalmente me enamoré de él, uno de los Palacios más bonitos que he visto en mi vida. Con un cierta inspiración árabe y fachadas rojas, amarillas o decoradas con mosaicos.

Y ya que habíamos subido… ¿vamos al Castelo Dos Mouros, no? Total está cerca. Nosotros escogimos el camino más largo y complicado para ver unas ‘maravillosas’ vistas, que en esta ocasión si que no recomiendo. Al final, más de cinco horas caminando cuesta arriba para acabar pagando cinco euros para que un autobús nos baje a una velocidad de vértigo por unas cuestas con curvas de locura al pueblo. Comimos, más bien, engullimos a las seis de la tarde un pollo buenísimo en la plaza céntrica de Sintra, no recuerdo cual era el restaurante, pero hay varios y están parecidos de precio. Lo malo del pueblecito es que a eso de las 19:00 se empieza a bajar la niebla de las montañas y el clima se convierte en muy húmedo.

Otros de los pueblos que podéis visitar conjuntamente en un solo dia son Cascais y Estoril. Cascais es el típico pueblo de costa portugués muy parecidos a los que nos podemos encontrar en el Algarve. Calitas pequeñas y casas blancas con mucho encanto. Además a unos treinta minutos caminando se encuentra la Boca do Inferno, una formación rocosa en el mar que resulta bastante impactante. Hay una leyenda muy curiosa e interesante que no os voy a contar ya que os animo a que visitéis este pequeño pueblecito. Si os decidís a visitar también Estoril os recomiendo que lo hagáis de vuelta a Lisboa ya que lo más interesante es el casino. O mejor dicho CASINO. Porque es enorme. Merece la pena entrar. Es gratuita y tiene un sinfín de máquinas y mesas de juego. Yo no aposté nada, porque tengo bastante mala suerte, pero si me apetecía ver como era un gran casino. La gente se juega dinero como si fueran caramelos. Vimos a un señor jugarse 10.000 euros y perderlos como si nada.

CASCAISS

Y otro que esta cerca es el Palacio de Queluz, situado muy cerquita de Lisboa, llama la atención porque el exterior es rosa, o eso pone en las páginas de internet. Llegas allí y de verdad que puedes estar frente a él y no darte cuenta que te encuentras ante un Palacio. Bastante destartalado y poco cuidado pero por dentro debe ser impresionante. La gente dice que merece la pena. Y digo la gente porque nosotros no pensábamos ir, lo decidimos un día comiendo y nos fuimos por la tarde. Llegamos a la puerta del Palacio a las 18:01 cuando la entrada la cierran a las 18:00. Una mala suerte que espero que no tengáis vosotros.

Pues con esto hemos acabado nuestra pequeña ruta por Portugal, espero poder volver a visitar el norte del país y compartirlo con vosotros.

Y lo que digo siempre, viajar y viajar que la vida son dos días.

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