Mejorar el pasado

Los viajes en el tiempo, tanto al pasado como al futuro, han sido recurrentes en el séptimo arte prácticamente desde sus inicios. Si James Stewart luchaba por volver al presente en el que había dejado a su familia en ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946), Michael J. Fox viajaba a la década de los cincuenta y al siglo XXI durante los años ochenta de la pasada centuria en la trilogía Regreso al futuro.

Elemento característico del cine de ciencia-ficción, en los últimos años el subgénero se ha renovado con audaces propuestas como Pleasantville (Gary Ross, 1998), Código fuente (Duncan Jones, 2011) o X-Men: días del futuro pasado (Bryan Singer, 2014). Incluso Woody Allen viajó a los locos años veinte en Midnight in Paris (2011). Con un planteamiento más conservador y comercial, ahora se suma a esa lista Project Almanac, un entretenimiento nada desdeñable.

El primer largometraje del director Dean Israelite gira en torno a un grupo de adolescentes que descubre una máquina para viajar en el tiempo. Como ya es habitual en esta clase de películas, los beneficios personales iniciales pronto dan paso a los desajustes y las tragedias en el presente.

PROJECT ALMANAC

No, no hay originalidad en el simple guion de Project Almanac, que renuncia a profundizar en debates sobre los riesgos de jugar a ser dioses y cambiar la historia de cada individuo, así como a establecer cualquier paralelismo con la realidad. De hecho, el espectador puede anticipar gran parte de los desafíos y conflictos a los que se enfrentarán los protagonistas de la película.

Tampoco es novedosa la decisión de rodar y montar la cinta con la técnica del found footage o metraje encontrado, en la que los propios personajes parecen filmar las acciones mostradas en pantalla con una cámara inestable y temblorosa. Utilizada por primera vez en la controvertida Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980), el found footage se popularizó gracias a El proyecto de la bruja de Blair (Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, 1999) y se ha explotado hasta la saciedad con mayor o menor fortuna en cintas como Chronicle (Josh Trank, 2012) y El heredero del diablo (Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin, 2014) o en las sagas de Rec y Paranormal activity. Por tanto, el factor sorpresa ha desaparecido. No, Project Almanac tampoco constituye un hallazgo estilístico.

PROJECT ALMANAC

Y, sin embargo, la película logra entretener y mantener el interés de la audiencia durante 106 minutos de saltos temporales, encuentros, desencuentros, amor, acción e incluso humor y música al más puro estilo MTV. No en vano, la cadena se ha encargado del marketing de la cinta junto con Paramount. Por momentos, incluso logra emocionar y generar tensión, gracias también a las interpretaciones de un reparto repleto de nombres desconocidos que intenta insuflar vida y autenticidad a unos personajes tópicos y superficiales. De modo que, pese a la falta de originalidad e inspiración, todos los elementos de Project Almanac están suficientemente bien dirigidos y coordinados como para pasar dos horas agradables en la oscuridad de la sala.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.