A la caza del gol

Decía el fotógrafo Robert Cappa que si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no estás lo suficientemente cerca. Algo perfectamente aplicable a la fotografía futbolística, donde se presenta la imposibilidad de acercarnos más a lo que estamos fotografiando y que obliga al uso de teleobjetivos.

El deporte más popular del mundo viene acompañado de un despliegue informativo y audiovisual de gran envergadura. Los medios escritos impresos y online requieren de imágenes que ilustren las crónicas de los encuentros y los reportajes sobre los campeonatos. La diferencia principal radica en la inmediatez que demandan las webs deportivas, por lo que periodistas y fotógrafos están obligados a enviar las imágenes durante el partido. Pero de éste y otros entresijos en el trabajo fotoperiodístico hablaré más adelante.

Un fotógrafo deportivo necesita, sí o sí, de un equipo avanzado para obtener buenos resultados en los estadios de la Liga BBVA (1º División de la Liga Española). Todos conocemos la frase de “la cámara no hace al fotógrafo”, pero la realidad es bien distinta. Con esto no digo que una cámara profesional en manos inexpertas vaya a producir buenos resultados, pero tampoco al revés, ni mucho menos. El fotógrafo suele llevar 2 cuerpos profesionales de formato completo (full frame) equipados con objetivos de focales fijas. El propósito es poder modificar la focal rápidamente sin la necesidad de intercambiar los objetivos en una misma cámara, ¡la acción no puede esperar! Además, es necesario un monopie capaz de aguantar varios kg de peso, una funda impermeable para proteger el equipo de la lluvia y una pequeña silla o taburete, elemento en absoluto baladí y que se convierte en imprescindible cuando uno es consciente de la poca altura de las vallas publicitarias que rodean el campo.

Fuente: Aitor Gil Landa

Fuente: Aitor Gil Landa

El acceso de fotógrafos profesionales a los estadios de fútbol está regulado a través de las acreditaciones que otorga cada club. Se trata de un elemento identificativo que permite a periodistas y fotógrafos acceder a lugares de los estadios especialmente dedicados a ellos y poder moverse con libertad, en el caso de los fotógrafos, alrededor del terreno de juego. La acreditación suele incluir información sobre el medio al que pertenece el profesional y la ubicación que se le ha asignado.

A través de mi experiencia, he podido comprobar que el estadio de San Mamés es una muestra perfecta de la frenética actividad periodística que rodea el fútbol. El Athletic Club ha mejorado ostensiblemente el servicio que ofrece a los periodistas con las instalaciones del nuevo estadio y eso siempre se agradece. Aquellos profesionales acreditados podemos recoger nuestra acreditación en la taquilla situada junto a la puerta nº 7 desde hora y media antes del comienzo del encuentro y debemos acceder al campo por la puerta nº 0. Una vez en el interior, bajamos a las profundidades del estadio hasta llegar a la sala donde recogemos algo fundamental: el chaleco de la Liga BBVA con un número a la espalda que nos identifica como fotógrafos cuando saltamos al césped. Sin él, los miembros de seguridad que rodean el campo no nos dejarían acceder al mismo. A continuación accedemos a una sala de prensa con acceso a internet, un espacio que periodistas y fotógrafos utilizan para editar y enviar la información.

Finalmente, llega el momento de elegir nuestra ubicación en los fondos situados detrás de las porterías, de córner a córner, y colocar nuestra silla para “reservar” el sitio. Es una cuestión de estrategia y lo preferible es emplazarse en un punto medio entre el córner y la portería: misma distancia hacia los dos lados, mismas posibilidades a la hora de captar las carreras de los extremos y las jugadas de gol dentro del área. Además, durante el descanso tenemos la posibilidad de cambiar de campo y situarnos en el otro fondo.

Fuente: Aitor Gil Landa

Fuente: Aitor Gil Landa

La luz es el principal factor a tener en cuenta. La ventaja de los estadios de fútbol es que ofrecen a través de los focos luz constante, sin sombras, no hay cambios en su intensidad. Esto me permite ajustar una única vez el balance de blancos. En cambio, es necesario configurar una ISO (sensibilidad fotográfica a la luz) muy alta, ya que tampoco es equiparable con una situación a la luz del día. Esto debe de ir acompañado de una velocidad de obturación muy alta para lograr congelar los regates, pases, disparos o cabeceos de los futbolistas. ISO y velocidades altas pueden provocar la aparición de ruido en la foto, un granulado muy molesto en este tipo de fotografía y que disminuye la calidad de la misma.

Cualquier elemento que pueda perturbar la foto puede dar al traste con ella, como un fondo excesivamente nítido y que permita apreciar al público: el centro de atención son los jugadores. Por eso es conveniente ampliar la apertura (un número f más bajo) para reducir la profundidad de campo. También es fundamental configurar la cámara con autoenfoque de servo continuo (AF-C), muy útil para sujetos en movimiento. En el modo AF-C, la cámara reajusta por si misma el enfoque según la distancia y el punto de enfoque seleccionado. Y por último, pero no menos importante, ¡procurar captar imágenes que incluyan el balón, ya que es  el motivo por el que se corre: el gran protagonista!

Fuente: Aitor Gil Landa

Fuente: Aitor Gil Landa

 

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