Mi llegada a RTVE

Pum, de un salto, pero un salto que no estaba preparado, en plancha, al vacío y sin flotador, casi me atrevería a decir que sin agua. Así llegué a RTVE.

Estaba en Irlanda, en aquellos maravillosos y muy lluviosos días de verano, y volví a recordar que hacía unas semanas había visitado el Instituto de RTVE, entre otros lugares, para sentir de nuevo la llamada del periodismo, una llamada un poco débil ya al salir de la facultad en País Vasco (mis compis de carrera lo entenderán).

Me explicaron que era un master muy exigente y complicado, y yo pensé, bueno un reto nuevo y si aprendo pues bienvenido sea, pero claro lo que no sabía era la prueba de fuego que había que pasar. Yo me la imaginaba como cuando quieres entrar a una hermandad americana o algún rollo raro de esos yanquis.

Una prueba que consistía en un test de actualidad, de unas 50 preguntas; la redacción de una pieza o noticia sobre el tema que ellos proponían y hacer un directo de esa misma noticia; es decir, contar lo que está pasando, como hacen los redactores a diario, desde el lugar de los hechos.

Pues bien, a simple vista parecía algo lógico, dado que un periodista nato debe saber qué pasa a su alrededor, así como saber escribir medianamente decente. Lo del tema del directo era para gente ya con cierta soltura barra experiencia, que en mi caso no existía porque haber donde iba a haber hecho yo un directo para tele si únicamente había trabajado en radio y un gabinete político…

Pero el chico que me lo explicada tipo visita guiada me dio muchos ánimos aquella misma tarde. Nótese la ironía. El sujeto que debía estar ahí, a parte de para explicar en qué consistía el master, para desanimarte antes de tiempo, me dijo que era una prueba horriblemente difícil a la que ni muchas de sus amigas que eran buenísimas en la profesión, así me dijo, habían conseguido pasar debido a un ataque de nervios. Pues vaya gracia. Sus amigas chupiguays que saben de tele no lo pasan y yo que soy un pececillo nadando entre pirañas…, cojonudo.

Aún así me dije por qué no, así que ahí estaba yo rellenando papeles e inscribiéndome a una prueba que iba a cambiar el rumbo de mi vida, aunque eso no lo sabía todavía.

Total que me encontraba yo en mi querida Irlanda cuando recordé que en unos meses tenía la prueba de fuego aquella a la que me había apuntado, aquella a la que no habían conseguido pasar ni las amigas chupiguays del orientador aquel, y como una loca me di cuenta de que quedaban escasas semanas, a lo que reaccioné con un JE-JE, pobre diabla, si no sabes nadar para qué te metes. 

Pues sí, me había metido y hasta el fondo, así que apechugué, y aun teniendo en unos días el examen de C1 de Cambridge, que vaya lo que me costó aprobar, ahí me veis estudiando actualidad, haciendo listas con nombres apellidos y cargos de todo ser y/o ente público habido y por haber y fijándome bien en cómo narices se hacían buenos directos, lo cual ya os adelanto que poco me sirvió a la hora de la verdad…

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