‹‹Las cosas son así, escasas a propósito››, o eso citaba Pilar Eyre cuando intentó narrar su romance en primera persona, en un libro que enganchó a muchos lectores y al Premio Planeta, en 2014. Pero la escritora no solo lo intentó; lo describió tan bien que padecimos todo lo bueno y lo malo del amor con ella.

Por Cristina Valbuena

Coral Teide, como indica su seudónimo, nació un jueves 13 de septiembre. De la quinta de Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte, del año en que Camilo José Cela publica La Colmena, Pär Lagerkvist obtiene el Premio Nobel de Literatura y La Revoltosa se estrena en su ciudad, Barcelona. Hablo de 1951, en un contexto de plena dictadura franquista.

Y quizá fue ese año, esa época, esa vida en la que lleva experimentando 64 años, y que disimula tan bien gracias al trabajo de Ramón Vila-Rovira, su “benemérito” cirujano plástico, lo que le llevó a escribir sobre la Casa Real, Francisco Franco e incluso la biografía de Quico Sabaté, el último guerrillero que operó en territorio español contra el régimen franquista. Así surgieron Secretos y mentiras de la Familia Real (2007), María la Brava: La madre del rey (2010) o Franco confidencial (2013), entre otros.

La novelista cambió las historias ajenas por su propia historia en Mi color favorito es verte (2014), y parece haberle cogido el gusto a los libros autobiográficos porque un año después publicó No me olvides (2015), su continuación.

Eyre tiene un pasado. Estudió Filosofía y Letras y Ciencias de la información, y ha dedicado gran parte de su vida al periodismo. Desde sus inicios, ha ido creciendo en la profesión pasando por periódicos y revistas como El Mundo o Interviú, la radio y la pequeña pantalla. En este pasado que se ha labrado de una forma muy interesante intervino la literatura. Entonces ella ya tenía 34 años y mucho mundo por detrás y por delante.

Pìlar Eyre y su hijo Ferrán Llisterri Eyre. / Fotografía de la web de Curro Cañete.

Pìlar Eyre y su hijo Ferrán Llisterri Eyre. / Fotografía de la web de Curro Cañete.

En términos generales, la trayectoria tanto profesional como personal de la periodista, en apariencia, está lejos del fracaso. Tiene un hijo: Ferrán Llisterri Eyre, un gran empresario del que habla con orgullo, fruto de su amor con Ferrán Llisterri Centelles, hombre con el que se casó en dos ocasiones; la segunda debido a que él, después de haberse divorciado, se lo pidió porque quería morirse estando casado con ella. Y así fue. Parece que toda su biografía es digna de una novela, y no solo el último amor juvenil que ella muestra en sus libros.

Pero, quién sabe cómo sorprenderá Pilar Eyre a sus lectores en el futuro. Quién sabe cómo se desarrollarán las aventuras increíbles que ha vivido, vive, y esperemos que viva mucho tiempo más. Porque gracias a su vida, en parte envuelta en la locura, el público ha podido disfrutar lo maravillosa que es la literatura, en parte seductora, sincera y desnuda.

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