Entrevista al dramaturgo Borja Ortiz De Gondra

Borja Ortiz De Gondra – Dramaturgo

Natalia Ortiz Allende

Borja Ortiz De Gondra. Fuente: Fotografía de Teresa Peyri

Borja Ortiz De Gondra. Fuente: Fotografía de Teresa Peyri

 “Decidí dejar de lado la máscara y estrenaré una obra sobre mi vida en enero de 2017”

Borja Ortiz De Gondra es uno de los dramaturgos españoles más célebres de su generación. Nació el 12 de mayo de 1965 en Bilbao, Vizcaya. Se licenció en Derecho en la Universidad de Deusto (Bilbao) y en Dirección Escénica en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Nada más comenzar su carrera como dramaturgo, ganó su primer premio, el premio marqués de Bradomín y ha sido finalista del premio Nacional de Literatura Dramática en dos ocasiones: en 2013, por Duda razonable y en 2014, por El Barbero de Picasso.

¿Por qué y cuándo decidiste dedicarte al teatro?

Creo que fue la primera vez que vi una obra de teatro, junto a mis padres en el teatro Marquina, en Madrid. Yo había leído teatro pero no lo había visto nunca, debía de tener como 15-16 años y de repente vi eso y dije: “Esto es lo que yo quiero hacer en la vida”. Porque me parecía que era una manera de inventar mundos que no tenían nada que ver con la realidad, que tenían que ver con la ficción, la escritura, pero al mismo tiempo los veías en frente de ti y eso a mí me fascinó.

¿En qué faceta comenzaste (actor, dramaturgo en sí…)?

Di  muchas vueltas hasta llegar a ser dramaturgo, a escribir, porque simplemente no había estudios, yo no sabía que eso se podía estudiar. Cuando yo empecé, en Bilbao, solo había una escuela de teatro que era la de Getxo, donde sólo se podía estudiar para ser actor, entonces yo empecé. Creo que era bastante malo, pero era lo que más me gustaba en la vida. Cuando después terminé los estudios allí y vine  a vivir a Madrid, en la escuela de arte dramático, ya había una carrera distinta, que era la carrera de dirección. Y eso es realmente lo que estudié. Estudié dirección de escena y yo no tenía ninguna pretensión de escribir teatro, la escritura vino de una manera bastante natural, porque como director siempre había que adaptar obras, que retocar textos y bueno yo tenía un don natural para hacer eso, se me daba muy bien y arreglaba los propios textos. Y un profesor que tenía, Fermín Cabal, que era dramaturgo, me dijo: “Bueno, ¿por qué no dejas ya de adaptar cosas de los demás y escribes tus propias cosas? y así, de una manera muy natural, escribí una obra y la primera obra que escribí ganó un premio, entonces me di cuenta  de que reamente ahí era donde yo me sentía cómodo y donde mi talento teatral, tenía mejor salida.

¿En tus comienzos, viste que era posible vivir solo del teatro o tuviste que ingeniarte la vida para sobrevivir?

Yo diría que se puede vivir no muy bien y por temporadas. Es decir, lo que tiene el teatro, como la mayoría de este tipo de profesiones, es que es muy incierto, de repente puedes encadenar 3 o 4 espectáculos y ganarte bien la vida y pasarte 2 años sin hacer nada.  En mi caso, cuando uno lleva una carrera más larga empieza a mirar a su alrededor y puedo decirte que casi nadie de los autores que conozco, y son grandes autores, vive exclusivamente de la escritura de obras de teatro, la gente lo compagina o bien escribiendo guiones de tv o de cine, o mucha gente da clases, sobre todo en la escuela de arte dramático, en la universidad, hay gente que lo combina con el periodismo… Es decir, que tratamos de organizar una carrera que tenga que ver con la escritura, pero es muy difícil vivir todos los días, todos los años sólo de escribir teatro. Por ello, yo compagino el teatro con la traducción, que es un trabajo paralelo, que es como hacer músculo porque la traducción lo que tiene es que te obliga a reflexionar sobre la lengua de llegada.

¿Por qué decidiste probar suerte en París, porque en Francia era más fácil ganar un reconocimiento?

No por esa razón, sino porque el mundo del teatro en Madrid en aquella época me parecía muy pequeñito. Paris tenía dos cosas, por un lado, yo hablaba francés y por el otro era una meca para el teatro. También estas cosas pasan por casualidad,  porque en aquella época, Luis Pascual que era y sigue siendo uno de los grandes directores europeos, iba a hacer un espectáculo en París para conmemorar el quinto centenario, que era el año 92, que se ensayaba en París, pero con actores latinoamericanos que hablaban en español y el buscaba ayudantes de dirección que supieran hablar francés y español. Y fue lo que me decidió a tomar la decisión.

¿Te sientes identificado con alguna de tus obras? ¿Hasta qué punto tus obras son ficción?

Esta es una pregunta enorme, que curiosamente tiene que ver con la obra que estrenaré el año que viene. Cuando yo empecé a escribir, pensaba que era muy original y que mis obras no tenían nada que ver conmigo, pero curiosamente cada vez que las daba a leer, mis amigos o mi familia se reconocían, y empezaban a ver como yo disimulaba en las obras cosas que me habían ocurrido. Poco a poco me fui dando cuenta, como todos los escritores, que uno tiene 2-3 historias como mucho y las repite contadas de diferente manera. Y el año pasado me ofrecieron escribir una obra que fuera muy personal y entonces decidí dejar de lado la máscara y apartar un poco eso de esconderme y escribir una obra donde realmente soy yo, y es la obra de un dramaturgo que se llama Borja, que escribe una obra sobre su familia y en ella, se mezcla la verdad con la ficción.

Y ¿cuando la estrenaras?

En enero de 2017.

¿Qué premio de los que has recibido te ha hecho más ilusión?

El primero que recibí, que curiosamente no era un primer premio, era un accésit, de un premio nacional, el premio marqués de Bradomín, que era para dramaturgos menores de 35 años.  Pero este premio fue tan especial ya que fue un reconocimiento de un jurado, que era gente que no me conocía de nada, y pensaban que yo tenía valor y fue lo que me dio el empujón de hacer lo que hago hoy en día.

¿Crees que el teatro hoy en día está desvalorado o pasado de moda?

El teatro es un enfermo que goza de mala salud desde los griegos y que revive y sale de sus cenizas más reafirmado con la crisis. Lo más curioso que ha pasado en este periodo de crisis, es que ha sido desastroso para nosotros, que hemos tenido que trabajar en las peores condiciones del mundo, con unos impuestos imposibles y ganando 2 duros, pero en cambio, ha hecho que el público se volcará más. En Madrid, en los últimos 5 años, han surgido 20 teatros pequeños y en los teatros grandes ahora las entradas se venden todas antes de que empiece la representación. Esto ocurre desde mi humilde opinión, por dos razones: el teatro habla de cosas que la gente quiere escuchar y porque es uno de los poquísimos entretenimientos o cultura que nos quedan, que no existe más que en el momento en el que vas, al igual que los conciertos de música en vivo, que no las puedes descargar, ni reproducir. Curiosamente en esta época donde todo es virtual, las poquitas cosas que quedan que no son virtuales enganchan mucho más.

La periodista junto al entrevistado el día 3/03/2016 en el Club de Campo, Bilbao, Vizcaya. Fuente: Producción propia

La periodista junto al entrevistado el día 3/03/2016 en el Club de Campo, Bilbao, Vizcaya. Fuente: Producción propia

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