Esta cuarta y última crónica está precedida por su primera, segunda y tercera parte

En el caso de escoger unas vacaciones culturales, tanto aquí como allá, no es difícil darse cuenta de que la mayoría de los lugares escogidos para hacer turismo presentan cual joyas de la corona sus edificios religiosos. En España podría decirse que el 90% de los templos son de cariz católico debido principalmente a su apoyo histórico a la iglesia romana. Esa homogeneidad religiosa se quiebra, sin embargo, al sobrepasar las fronteras peninsulares. En mi reciente estancia en Inglaterra ya me percaté de que el Catolicismo no es, ni mucho menos, la opción mayoritaria de culto, algo más lógicamente el Anglicanismo. En compensación, una multiplicidad de religiones ha conseguido un hueco entre la fe inglesa. El caso de Gran Bretaña ya lo explicaré en otro artículo, pero me sirve de conexión para introducir el fenómeno religioso, igualmente rico y diverso, de Seúl. 

Cabe adelantar un hecho de base: Seúl, como país del Oriente Lejano que es, ha desarrollado un proceso religioso radicalmente distinto a lo que podemos estar acostumbrados aquí, en sinergia con el resto de países orientales que están a su alrededor. Es así que a través de China, a finales del siglo IV d.C., diversos misioneros introdujeron el Budismo al país coreano (según los censos realizados sobre 2005, el 43% de la población creyente surcoreana es budista). Sidarta Gautama, conocido como Buda y diseñador de la religión, no dejó nada escrito y este hecho condujo a varios cismas dentro del budismo, pues sus discípulos interpretaron de distinta forma las palabras del sabio. En este sentido, la vertiente principal que llegó a Corea del Sur, excepciones aparte, fue la escuela mahayana. A un profano (nunca mejor dicho) en la materia como yo, se le escapa la totalidad de contenidos que conlleva esta vertiente budista, pero según lo entendido, se trata de una religión activa, comunitaria y social. Los fieles queman incienso durante la oración y acuden a los templos a rezar y hacer ofrendas para conseguir méritos. Los iluminados o bodhisattvas permanecen en este mundo para ayudar a que otros alcancen la iluminación (Nirvana).

Jogyesa temple

Templo de Jogyesa. Es asombrosa la cantidad de fieles que recibe el recinto cada día, aparte de los curiosos que se asoman. Fuente: BNBHEROBLOG.COM

En medio de la ajetreada ciudad, inserta literalmente en el tejido urbano, se ubica el templo budista de Jogyesa. Construida en diferente niveles, salvando el desnivel del terreno, su arquitectura es típicamente coreana, con un tejado que sobresale en voladizo por los cuatro ángulos y los colores característicos con los que se decora la estructura de base. Según lo que nos comentaron, no es uno de los templos budistas más bonitos de Corea, pero es uno de los más famosos por la comodidad que brinda a sus fieles por hallarse en la ciudad.

Más imponente me resultó el templo de Bongeunsa, budista también pero emplazado en un ambiente más sosegado, aunque tampoco muy alejado del bullicio al expandirse cerca el enorme centro comercial COEX. La gran estatua del Buda histórico, acompañado en su base por placas de diferentes genios, sobrecogen la vista del turista.

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Al fondo, la estatua pétrea de Buda en el templo de Bongeunsa, mientras que en el primer plano se erige un animal de aspecto de dragón con la función simbólica de proteger el lugar. Fuente: IMAGEN ORIGINAL

 

templo de Bongeunsa

Monje budista en plena oración. Templo de Bongeunsa. Fuente: IMAGEN ORIGINAL

Como no podía ser de otra manera, el Cristianismo también está presente en Seúl. Si considerásemos la religión seguidora de las palabras de Jesús como un paraguas, este sería el parasol completo que cobija en su interior las diferentes varillas (creencias) que lo sustentan. Todas esas varillas son parte integradora del paraguas, es decir, son cristianas en virtud de que todas ellas defienden la palabra revelada de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento). Sin embargo, esas varillas cristianas son a su vez distintas al diferenciarse en aspectos dogmáticos. Podríamos decir que son tres principales: la Católica romana, la Ortodoxa y la Protestante (bajo esta última denominación, existe una multiplicidad de varillas menores), y las tres son perceptibles en la ciudad. En contraste con el Budismo, las recién citadas creencias cristianas llegaron tarde al país coreano, no hace más que tres siglos.  

El Catolicismo agrupa a un 20% de la población creyente, presente en iglesias construidas a la manera occidental, principalmente siguiendo un estilo neogótico en calidad de definir desde la propia arquitectura su condición católica. La catedral de Myeongdong es un claro ejemplo de ello. Merece resaltar asimismo la iglesia Gyesan de Daegu, esta vez de inspiración del románico avanzado.

Catedral de Myeongdong

Visitamos la catedral de Myeongdong en un día de excesivo calor. Nos resguardamos del bochorno en su interior esperando que la temperatura aminorase, aunque nada más lejos de la realidad. Fuente: IMAGEN ORIGINAL

 

iglesia de Gyesan

Templo católico de Gyesan. Fuente: M.KOREA.NET

Sobre la iglesia ortodoxa, pobre en numerarios en el país, solamente hablaré del templo de San Nicolás de Seúl. El edifico se distingue del catolicismo romano en que sigue el estilo de los templos herederos del Imperio Bizantino, adalid de la Ortodoxia, al estilo de Santa Sofía de Constantinopla, con una cúpula central filtrando la luz celeste. La elección viene dada por su conocida relevancia en el culto seulense entre los ortodoxos. 

San Nicolás de Seúl

Reconozco que no visitamos el templo de San Nicolás por problemas de agenda. No obstante, ya su solemne arquitectura invita a echar un vistazo a su interior. Fuente: OOCITIES.ORG

Entre mis limitados conocimientos de religiones, el Protestantismo lamentablemente no ocupa un lugar privilegiado, por lo que me ahogo entre las vertientes que lo conforman. Sin embargo, creo que es recomendable dedicarle algunas líneas ya que, según la encuesta del 2005, alrededor del 34% de la población creyente se considera seguidora de alguna de las ramas protestantes. Dada mi ignorancia, en mi estancia en Seúl no me dediqué a catalogar los templos de esta naturaleza, pero hubo una que, por su proximidad al Seoul Museum of Art (dedicado al arte contemporáneo, casi mi segunda casa ahí), se escapó de mi oscuridad intelectual. Estoy hablando de la acogedora iglesia metodista de Chungdong.

 

 

Primera iglesia metodista Chungdong

Iglesia metodista de Chungdong. Fuente: SPANISH.VISITKOREA.OR.KR

Soeul Museum of Art

Con esta humilde foto de la sofisticada entrada del Seoul Museum of Art, homenajeo a la entidad que tanto me hizo disfrutar y aprender. Fuente: IMAGEN ORIGINAL

Por último, la experiencia del Islam (religión presente pero no tan extendida como el Budismo o el Protestantismo) la vivimos visitando la ingente Mezquita Central de Itaewon. En realidad, la encontramos por casualidad al recorrer el distrito homónimo, abarrotado de comercios tanto locales como internacionales.

Mezquita mayor de Itaewon

Como en la mayoría de los recintos sacros, a mis dos amigas de viaje les hicieron cubrirse las zonas descubiertas de las piernas con pareos cedidos por ellos. Menos mal que dentro no hacía tanto bochorno. Vista general de la Mezquita Central de Itaewon. Fuente: IMAGEN ORIGINAL

En este recorrido religioso/cultural, podría considerarse sacrilegio no dedicar unas horas al majestuoso Museo Nacional de Corea, el museo más grande, al menos, del país sureño. En la foto que sigue podréis comprobar por qué digo que se trata de una obra magistral de la ingeniería humana, una muestra de magnificencia y aparatosidad que reduce la silueta humana a mísero polvo. En las vastas estancias separadas por larguísimos y elegantes pasillos, se colecciona el patrimonio mueble coreano desde su Prehistoria hasta la actualidad. 

Museo Nacional de Corea

Museo Nacional de Corea. Fuente: IMAGEN ORIGINAL

Ciertamente podría explayarme bastante más acerca de otros lugares de índole cultural visitados en Seúl, pues como ya dije en una de mis entradas, la ciudad permite al turista cumplir cualquiera de sus caprichos. Esto no ha sido más que una muestra de los lugares más emblemáticos y significativos que un servidor tuvo la oportunidad de visitar en un caluroso mes de julio del año pasado. Sin embargo, para las postrimerías de este texto y de la aventura en general he guardado acaso lo más divertido: la experiencia de bailar al más puro estilo Gangnam delante de un público callejero en la plataforma construida expresamente para ello en el distrito de Gangnam. El bailarín potencial solo tiene que subirse al entarimado luminoso, presionar el botón que activa la música y danzar siguiendo los pasos del cantante PSY, el cual evidentemente es surcoreano (de ahí el homenaje y la realidad de que el músico absorbió del distrito el nombre para su style). 

Gangnam style

Las tres sombras corresponden a mis dos amigas y a mí emulando el baile saltarín. Foto: IMAGEN ORIGINAL

Finalmente, no me queda más que agradecer a los lectores que hayan tenido la paciencia de seguir estas modestas entradas de mi viaje a Seúl, el cual, desde en el instante en que pedí el menú coreano en el avión de ida, sabía que marcaría mi vida para siempre. Y, obviamente, millones de gracias a Izaskun y Bea, dos fantásticas personas que me inyectaron motivación y apoyo incondicional en esta travesía a miles de kilómetros de casa. 

Gyeongbokgung Palace

De izquierda a derecha, Izaskun, ingeniera de Minas y Energías, yo y Bea, publicista, en el Gyeongbokgung Palace. Fuente: IMAGEN ORIGINAL

El texto no continuará, pero mi pasión por Corea del Sur siempre. De hecho, volveré. 

Los porcentajes barajados para las religiones explicadas en este texto han sido extraídas de aquí

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