Hay que follarse a las mentes

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Ya lo decía Eusebio Poncela en su papel como Dante en la película “Martín (Hache)” de 1997 que no le atraían un buen culo o una polla, bueno en realidad decía algo así como  “no es que no me atraigan, claro que me atraen, ¡me encantan! Pero no me seducen”. Y es que ahí está el problema. Un cuerpo bonito puede gustar, pero solo nos seducirá del todo un cuerpo, cuando haya una mente que merezca la pena detrás de él.

Nos seduce una mente. Pero hay algo de esa mente pequeños detalles que son los que nos hacen pasar  esa delgada línea que  nos separa de estarlo a no estarlo, excitados claro está. Lo hablaba el otro día con unas amigas, que hay cosas que nadie puede resistir, como un  susurro al oído en el momento justo, o los típicos besos en el cuello. Y digo típicos aunque a todo el mundo le encanta (incluso para algunos es su punto débil) precisamente por eso porque eran el punto en común que destacábamos todos.

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La conversación avanzo y a medida que avanzaba nos dábamos cuenta de las líneas generales que a todo el mundo le gustaban, como los besos que comienzan con una pequeño mordisquito en el labio. Entre los que nos encontrábamos allí, algunas chicas decían que les encantaban que su pareja demostrase poderío, que les hiciese sentir como las agarraban con suavidad pero con firmeza, a otras les gustaba los besos que no dejaban escapatoria contra la pared.

Los chicos como siempre al principio nos mostrábamos más pervertidos, algunos hablaban de que les gustaba que les agarrasen del culo, otros hablaban de las chicas guerreras que juegan a picarte. Pero pronto a floro esa vena, de la que nos hablaba Dante en ese diálogo de la película, nos encanta lo pervertido, lo prohibido pero ¿Que es realmente lo que nos seduce?

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Y ahí llego el consenso, entre ambos sexos. Un chico dijo dejando al resto boquiabiertos “Que te miren como si fueras único”, la que estaba más cercana a mi dijo “Que te hagan reír, por dios que bromeen”. Y una lluvia de frases se inicio, una detrás de otra “Que sonrían antes de dar un beso…besos lentos…Caricias …Masajes…Una buena conversación” y por ultimo brillo la última frase la cual me trajo a la mente esa escena de Martín (Hache) “que me guste su mente” sonó como un trueno en la sala. Nos silencio a todos, nos habíamos dado cuenta que “nos seducen las mentes, nos seduce la inteligencia, nos seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer.”

 

Pd: Gracias a aquellas personas que guiaron este articulo.

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