Expectante y con los pelos de punta desde la fila número ocho de las gradas

Era de esperar que Anastacia pusiera al público entero de pie desde el primer acorde de la batería al inicio del concierto. El espectáculo tuvo lugar ayer, día 29 de junio en el Palacio Euskalduna. A las nueve menos veinte de la noche, la sala ya empezaba a llenarse. Unos cuantos selfies con las entradas en las manos, las azafatas pendientes de los impuntuales de siempre, y sobre todo mucho alboroto fue lo que marcó el inicio del concierto. Cientos de personas estaban a la espera de escuchar el vozarrón de la famosa compositora estadounidense.

A las 21:00h se apagarón todas las luces, y se iluminó la “A” gigante que había en medio  del escenario. En cuanto se iluminó la figura de la artista en el escenario, los aplausos y gritos inundaron la sala entera del Euskalduna. La cantante demostró que a pesar de sus 47 años, nadie le quitaba la vitalidad, energía y gran voz que demostró tener en el concierto.

Éxitos como Pay my dues, Sick and tired y Stupid Little Things fueron cantados en vivo y en directo, acompañados de varias coreografías. Que por cierto, ¿quién dijo que Anastacia sólo cantaba? En más de una coreografía acompañó a las bailarinas con unos movimientos espectaculares de caderas en sus canciones más movidas. Además, antes de finalizar el concierto, dedicó una canción a todas aquellas personas que habían sido víctimas del terrorismo en los últimos días, afirmando que a pesar de todo lo que estaba ocurriendo en el mundo, no teníamos que perder las ganas de vivir. Finalmente, el concierto se cerró con la canción de Left Outside Alone. Si todavía alguna persona de las filas de atrás no se había puesto en pie, este fue el momento idóneo para hacerlo. Con mucha emoción y fuerza, Anastacia logró llegar al público bilbaíno.

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