La voz “red” está altamente presente en el idioma castellano, bien para referenciar a Internet, bien para aludir objetos determinados como aquel utilizado para pescar masivamente o aquel empleado en la división de dos parcelas para emprender deportes concretos. “Red” es capaz de señalar asimismo una malla para el pelo o los tejidos creados por las arañas. No obstante, entre todas sus acepciones, es la “red de contactos” la que busco, aquella que posibilita alcanzar determinados fines a través de entablar algún tipo de relación con personalidades elegidas. Dicho de otro modo, una cadena de amistades o conocidos que, previo acuerdo no escrito de reciprocidad, contribuyen en el logro de las necesidades de cada parte. El símil perfecto para la ocasión lo proporcionan las constelaciones, dado que la red de contactos sería aquel trazo que une las diferentes estrellas esparcidas por el cosmos, ligándolas y contribuyendo a que operen conjuntamente.

Estas redes pueden construirse allá donde uno quiera o necesite, pero qué duda cabe que ciudades como Madrid asisten impetuosamente a la tarea. De hecho, en mi última estancia en la capital, tuve la suerte de conocer a un contacto de igual capitalidad en el mundo de la Historia del Arte. Gracias a una estupenda amiga, entre otros muchos asuntos, el profesor Javier García-Luengo Manchado, doctor en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca y profesor actual en la Carlos III de Madrid, compartió con nosotros sus últimas andaduras investigadoras, haciendo hincapié en una asociación en la que él activamente colabora y en la que en Euskadi poco hemos oído hablar: la Fundación Gregorio Prieto.

Tras investigar la trayectoria de Prieto, no es difícil quedar prendado de esta figura que desapareció en 1992. Pintor manchego que también se dedicó a la escritura, está a un paso de integrarse en los manuales generales de la Historia del Arte por la excelente calidad de su obra. Según los que le conocieron, de una personalidad arrasadora, gestó la Fundación que tendría como propósitos conservar y difundir su producción artística. Los múltiples viajes que realizó (Francia, Italia, Grecia, Egipto e Inglaterra principalmente) le posibilitaron beber de las últimas tendencias artísticas que se desarrollaban en el momento, pero a diferencia de comprometerse con un estilo determinado, flirteó con todos. No debe olvidarse de igual forma que, como muchos artistas de su generación, aparte de ejecutar pintura sobre lienzo o tabla, se dedicó también a ilustrar libros.

"Las Cariátides". 1928-1930. Óleo sobre lienzo. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG

“Las Cariátides”. 1928-1930. Óleo sobre lienzo. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG Los estudiosos de su obra observan que el arte griego sirvió de inspiración y modelo al artista durante toda su trayectoria.

 

"La dama de Elche". 1949-1950. Óleo sobre lienzo.

“La dama de Elche”. 1949-1950. Óleo sobre lienzo. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG

Se trató de un artista muy inquieto intelectualmente, que mantuvo muchos contactos (de nuevo la red) con los llamados artistas de la Generación del 27. Algunas son las curiosidades que nos deja Prieto, relatadas por su confidente Francisco Prieto. De acuerdo con su amigo, fue gracias a este apasionado cervantino que, por ejemplo, los molinos de viento fueron salvados y hoy se yerguen imponentes a lo largo y ancho de la llanura manchega. No contento con esto, inició una campaña para la beatificación de Isabel la Católica. A la aseveración de que él no era creyente, respondió Prieto: ” —Eso no importa. Si la Iglesia hizo santa a Juana de Arco, que fue una nacionalista, ¿por qué no a Isabel que era ecuménica?”—.

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“Retrato de Federico García Lorca”. 1931-1936. Óleo sobre papel y cartón. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG. En palabras de su amigo Francisco Prieto: “Si este [Lorca] fue su amigo más íntimo no solo lo dibujó como a los otros, no solo su rostro aparece en innumerables pinturas suyas, sino que lo pintó al óleo, una vez en un desnudo —que el odio a la vida de unos falangistas destruyó para siempre—”.

Como decíamos antes, produjo una pintura variada, cubista, impresionista, futurista y surrealista, entre otros ismos, reflejo también de la gracia y carisma ya relatados. Al hilo, su producción se halla amparada en su Museo sito en Valdepeñas (Ciudad Real), junto con una gran colección de arcángeles medievales y renacentistas de madera que Prieto se dedicó a coleccionar, así como de palomas que, a lo largo de la historia europea, han representado al Espíritu Santo. El Museo es también hogar de cuadros pintados por otros grandes como Picasso, Braque, Dalí, etc., todos ellos amigos del pintor que cedieron sus muestras como dádivas.

Predicadores del bien y del mal. Roma 28-32, Eduardo chicharro y prieto

“Predicadores del bien y del mal”. 1928-1932. Fotografía. Autores: Eduardo chicharro y Gregorio Prieto. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG A pesar de que Prieto nunca tomara técnicamente una foto, compuso un buen puñado de ellas junto a su amigo Chicharro.

Deukalion (con un caballete al fondo), chicharro, prieto.

“Deukalion (con un caballete al fondo)”. 1928-1932. Fotografía. Autores: Eduardo Chicharro y Gregorio Prieto. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG

El Museo Gregorio Prieto depende directamente de la Fundación del que Javier García-Luengo Manchado participa, ubicada esta última ya en la transitadísima calle madrileña de General Perón. Además de dar proyección al museo manchego, se podría decir que la Fundación es la matriz que mantiene viva la llama que sigue iluminando a nuestro artista. En ella se ejecutan los estudios dirigidos a investigar su obra, así como promover otro tipo de actividades culturales. De hecho, su certamen bienal de dibujo es uno de los más prestigiosos en la capital, siendo ahora cuando se exponen las obras relativas a su 23ª edición (2015). Fue la idea del propio Prieto la de crear este evento con el fin de ayudar a difundir el dibujo y a los artistas españoles y extranjeros residentes en España. Al respecto, podéis ir a ver la selección de 42 dibujos (de un total de 239) hasta el 23 de julio en el Centro Cultural Moncloa de Madrid (entrada gratuita).

"Don Quijote y rocinante". 1963. Litografía sobre papel.

“Don Quijote y rocinante”. 1963. Litografía sobre papel. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG La obra cervantina fue una preocupación constante, un leitmotiv, en la producción de Prieto.

"Retrato de Luis Cernuda". 1939. Lápiz sobre papel. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG

“Retrato de Luis Cernuda”. 1939. Lápiz sobre papel. Fuente: GREGORIOPRIETO.ORG Miembro también de la Generación del 27, Cernuda y Prieto compartieron piso en la ciudad inglesa de Oxford. Se conserva una correspondencia muy curiosa y divertida entre ambos personajes.

En conclusión, la Fundación Gregorio Prieto (Madrid) y el Museo homónimo (en Valdepeñas, dependiente del anterior) componen los dos pilares que contribuyen a la eternidad de un artista altamente valorado en el país. Por último, las colaboraciones de mi contacto Javier García-Luengo Manchado en relación con la Fundación siguen vivas, siendo el próximo septiembre un mes prolijo para sus nuevas intervenciones. De hecho, será entonces cuando se presente su libro Gregorio Prieto: vida y obra (1897-1992), publicación de la que fue su tesis doctoral (2006) y la que fue merecedora del Premio Extraordinario de Doctorado en la Universidad de Salamanca. Si queréis asistir a la presentación del mencionado libro, esta se celebrará en la Real Academia de las Artes de San Fernando (Madrid) el 16 de septiembre a las 12h, una oportunidad fantástica para deleitarse tanto de la oratoria del ponente como de las aportaciones que el investigador ha hecho a la hora de entender mejor la trayectoria vital y artística de Gregorio Prieto. Más información del evento y la asistencia aquí.

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