Así lo vivió Eñaut Larreina Zuazo :

Después del primer día de aclimatación y gracias a las nubes y a un poco de lluvia (que nos metió miedo por si pasaba lo mismo que el año pasado, pero vamoh a calmarno, no pasó nada) pudimos dormir un poquito más y estar más frescos durante el día. Además por fin supimos quién es la Reina de Inglaterra con Perro. Importante, no nos perdimos. Manel hizo un mini Sabotatge al movimiento y a lo que es bailar encima del escenario, pero la gente en la gran explanada lo dio todo con los estribillos de las canciones del grupo catalán que iban y volvían cual Boomerang.

El tiempo pasa deprisa en el Arenal Sound, entre sacar fotos en el foso durante tres canciones, dejar la cámara, intentar disfrutar de los concierto, entrar y salir mil y una vez de la sala de prensa (tanto que hasta los de seguridad nos conocen y nos saludan al pasar). Al final nuestro cuerpo nos pidió por favor que “Stop the clocks”, y lo conseguimos gracias a los tan anglosajones mallorquines L.A. y un par de tragos a una botella de agua medio llena, medio vacía (y bueno a algún vaso de cerveza también, aunque para nuestro gusto poca).

Paramos tanto los relojes que el tiempo dio marcha atrás hasta nuestra época del instituto con Kaiser Chiefs y Na Na Na Na Naa o Ruby. Y Fangoria volvió locas tanto a las agujas de los relojes con canciones clásicas y las nuevas como a la gente que llenó el escenario principal durante el concierto, impresionante, nosotros disfrutamos como niños ya un poco adultos de aquella Fiesta en el Infierno de los 80 en el que Alaska era la portera de la misma y todos los demás hacíamos cola para entrar.

Un infierno lleno de Fantasmas, en el que no paramos de no girar con Varry Brava y su imparable directo, tanto fue la energia acumulada y descargada en el recinto que Crystal Castles fue la gota que colmo el vaso haciendo saltar la luz durante un rato. Pero la luz volvió a la noche y pusimos nuestra máquina del tiempo en marcha para acabar con Chimo Bayo. Sacatún sacatunquetumba que bum bum BOOM!

La anécdota de Jesus Corso:

Llegados el primer día, decidimos colaborar en los fichajes del Villareal C.F. así que fuimos al Mercadona de los Roig a comprar alpiste y riego. Cargados hasta arriba cual mulas de un cartel, decidimos que mientras yo aparcaba el coche, Eñaut llevaría parte de la mercancía.

Error 1. Me dejé el móvil en la tienda de campaña.

Error 2. No tenía brújula.

Pues bien el día llegaba a su ocaso y la oscuridad se cernía sobre el camping Malvarrosa, los focos alumbraban menos que un faro tuerto, mi bolsa de tela llena con avituallamiento para varios días pesaba cada vez más y para cuando me di cuenta, había pasado por el mismo lugar varias veces, es decir, había estado dando más vueltas que un manco en una barca. Parecía sacado de una canción de Shakira pues me sentía, ciego, loco, sordo, mudo, ante mis gritos internos de desesperado. En ese momento me crucé con un ser femenino al que llamaremos “Marimen” para que prevalezca su anonimato, estaba perdida también, e iba en bikini y con una botella de ron, seamos sinceros, a esas horas pedir auxilio una sílfide como ella a cualquier grupo de fornidos tetes parecería una broma, y nadie tomaría enserio sus llantos de sirena.

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Decidí acompañarla varios metros, hasta que me di cuenta, que tenía las mismas nociones orientativas que las mías, me aconsejó que saliera y volviera a entrar para encontrar mi tienda de campaña. Claro, como sino lo hubiera hecho, gracias… en fin, volví a hacerlo, os recuerdo que llevaba como tres, cuatro o diez kilos de comidas a mi hombro y ya habían pasado un par de horas e iba con unas chanclas de dedo, esas que tienen la goma entre el índice y el lunar que te van comiendo la dermis. Acudí a los puestos de seguridad y con la misma frialdad que la de un despertador a las 07:00am me dijo que no podía ayudarme, me mostró el mapa-plástico, que había colgado en la verja y me dijo que no estaba muy lejos de mi destino, (y tenía razón, pero llevaba más de dos horas caminando dando vueltas SOLO).

En ese instante, aparecieron dos seres de luz, que las llamaremos Victoria y Lady Marian, el segurata viendo mis ojos lagrimosos y mi hombría por los suelos, me sugirió que siguiera a estas dos doncellas, pues habían perdido a su amiga también. Bien, sabía que al menos no pasaría solo y huérfano la noche, en caso de que Eñaut no me encontrase (no pensó que me había perdido hasta pasadas 2 horas, un hombre tranquilo y seguro), así que para lo que me quedaba en el convento me uní a estos seres de luz, andando y andando…¡pum!, apareció la amiga, yo cabizbajo pensando que me abandonarían cual vejestorio en geriatrico, oí: “Uy, pero si a este guaje le conozco, me he cruzado antes con él”… ¡sorpresa!, era Marimen, muchos aquí diréis, oh si, cásate con ella, es una Mosby, pero no, tenía demasiada hambre y había caminado mucho como para pensar en “Como conocí a vuestra madre”, afortunadamente ellas eran una chicas preparadas y tenían móvil y logré encontrarme al fin con mi secuaz Eñaut. Se cerró el círculo, y como los verdaderos ángeles no volvimos a encontrarnos, aparecieron, cumplieron su misión, y ahora vuelan con un Karma positivo… ¡bravo por ellas!

PD: inmenso agradecimiento a todas las personas que acudieron a mi llamada de socorro:

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