Por Lázaro Louzao

Nada es casual en el universo Bowie. Su obra es una enmarañada red de claves, pistas falsas y mensajes ocultos. Por todos es ya sabido que su ultimo álbum, Blackstar, fue su testamento musical para todos sus fans. Un documento oscuro y obtuso en el que nos narraba su propia muerte.

El álbum estaba repleto de mensajes ocultos entre sus letras. E incluso en su diseño, con un mapa estelar que al exponerse a la luz del sol hacía emerger como una aparición fantasmagórica la cara de Bowie. Al fin y al cabo, sabía que para cuando lo descubriésemos el ya sería un fantasma.

No es casual que en su último videoclip apareciese moribundo en una cama y levitase, como tampoco es casual que esa canción se llamase Lazarus, en clara referencia al mito bíblico de la resurrección de Lázaro.

Tampoco tiene nada de casual que Bowie nos regalase un musical que repasa su discografía, y que lo hiciese a su manera, escrito por él, para evitar un musical póstumo donde se contase su vida al ritmo de Let’s Dance.

Ese musical, como no, se llama también Lazarus, y se estrenó el pasado Noviembre en Nueva York con Michael C. Hall (Dexter) en el papel protagonista. El viernes llegaba a las estanterías el cast album, es decir, la banda sonora del musical y acompañándola, un segundo CD, con un EP formado por, una vez más, la canción Lazarus, y tres canciones inéditas, las últimas que grabó en vida.

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No Plan, Killing a Little Time y When I Met You fueron grabadas a la vez o poco después que Blackstar y con el mismo grupo de jazz. Lo lógico sería que se reeditase Blackstar con estas tres nuevas canciones, sin embargo Bowie nos las da con el cast album de Lazarus.

De esto podemos deducir que, si la canciones de Blackstar eran su muerte, estas son su resurrección y en la letra de No Plan nos deja algunos mensajes en este sentido.

La canción abre con: “Aquí, no hay música aquí / Estoy perdido entre corrientes de sonido / ¿no estoy en ninguna parte ahora?”. Parece que Bowie nos habla desde el más allá pero cierra la canción con un: “Éste no es ningún lugar, pero aquí estoy / aún no”. Parece que se refiere a que aún no ha llegado al final de su camino, quizás sea un mensaje relacionado con los demás inéditos que están por venir. 

Así pues, como Lázaro, David Bowie resucita ante nosotros. Parece que nos quiera enviar mensajes desde el más allá para que sigamos desenmarañando esa infinita red que nos ha legado.

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