Tres categorías o denominaciones de las muchas que tienen todas las relaciones. En un principio todas estas acepciones tienen muy poco en común, pero a la vez mucho.

Si lo pensamos bien, todas tienen un denominador común: la atracción. Pero no todas tienen el mismo fin, aunque sin quererlo, ni saber por qué, pueden acabar en lo mismo: amor o desamor.

Pero en nuestra generación todo parece más complicado de lo que verdaderamente es. Quizá, porque así lo queremos o quizás porque seamos una generación de cobardes.  Hoy en día, se han perdido todos los tabúes de la generación de nuestros padres, y seamos realistas, hacemos lo que nos da la gana y poco a poco se van perdiendo todos los cánones preestablecidos.

Hablando en general, prácticamente todo el mundo busca un rollo de una noche, un lío pasajero o un simple folla amigo, con el que poder pasar el rato y no sentir nada. Pero puede que se deba a que a mi generación le han roto el corazón demasiadas veces y ya no quiere seguir sufriendo, y simplemente juega, juega con los sentimientos que supuestamente están ocultos y que todo el mundo intenta ocultar, para no parecer frágil, “para no sufrir” dicen ellos, pero en el fondo lo único que consiguen es ser unos cobardes. Renuncian a algo natural, al sentimiento, pero no un sentimiento pasajero que te puede dar cualquiera con el que te lías o incluso te acuestas una noche, pero que no vuelves a ver en tu vida, sino que renuncian a poder conocer realmente a una persona, a enamorarse poco a poco de los pequeños detalles de ella. Y por supuesto, a ese éxtasis de felicidad plena de sentirse completo junto a alguien.

No sé,  creo que aunque esta generación reniegue de las generaciones pasadas en muchos ámbitos, tiene bastante que aprender de ellas. Siendo sinceros, ¿quién no quiere una relación como las que tuvieron sus abuelos, de esas que duran “para toda la vida”?. Pero, todo a su tiempo, poco a poco y sin prisa y “a ver qué pasa”. Porque como todos sabemos, a esta generación parece que le da urticaria la palabra “novio”, cuando en realidad, esa palabra simplemente significa estar con alguien y conocer a esa persona. Pero como todo, las palabras son palabras y las palabras se las lleva el viento…

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