Hay quien dice que cambiar de medio es complicado para un periodista. Aquí os traemos un ejemplo de que no. No se le debía dar mal la radio en sus primeros años, pero a juzgar por su CV casi se le ha dado mejor la televisión. Colaboró en aquella leyenda de la televisión de los años 90 que fue ¿Qué apostamos?, estuvo al frente de Minuto y resultado en La Sexta. También le hemos visto en Telecinco, Antena 3, Marca TV…pero además ha hecho mucho trabajo detrás de las cámaras con producciones como La isla de los famosos o El conquistador del fin del mundo. Últimamente Patxi Alonso disfruta con el concurso Atrápame si puedes en ETB.

 

.- Empezaste muy joven en la Cadena Ser, fuiste jefe de deportes en Radio Euskadi también joven…¿cómo se consigue eso?

Pues no lo sé.  Fueron unos años locos.  Tuve suerte porque entré en periodismo deportivo en los 80: el Mundial 82 llega a Bilbao, los días de vino y rosas del Athletic  con las ligas, las finales y las gabarras. En Radio Euskadi entré por las prácticas que hice en Radio Bilbao.  Empiezo con el Barakaldo, el Erandio, el Caja Bilbao… y enseguida el director, una de las personas a las que más agradecido estoy, que era Mikel Lejarza, algo ve y termino como redactor jefe. En aquellos años éramos gente de veinte  y veintitantos años y cada día era una fiesta el ir a trabajar. Y encima te pagaban para tus gastos de estudiante, de salir los viernes, de tener tu independencia…y además disfrutabas como un enano de tu profesión. Hice también alguna locura, como irme de freelance a las olimpiadas de Los Angeles sin acreditar, me tuve que buscar la vida allí y me pegué también alguna llorera en un motel de Flower Street. Pero pude ver a Carl Lewis, a Michael Jordan… Fui tan de freelance que cobraba por pieza, y de repente te llamaba a las cuatro de la mañana el Heraldo de Aragón, que quería una.  Cada llamada de esas era una ayuda económica.  No sé cuánto pagarían por cada colaboración.

 

.- ¿Cómo fue el salto a la tele?

Fue la radio lo que me atrapó. Había gente que me decía que me iba a arrepentir de ir a la tele porque creían que yo tenía unas dotes muy características. Nunca me arrepentí porque no me dio tiempo a echar de menos nada, yo en la radio me lo pasaba como un enano, pero  la vorágine de la televisión también me atrapó inmediatamente. Yo he tirado por el lado de la producción, dirigir el proceso, es decir, equivocarme yo. Que nadie me diga si es verde o es azul, ya lo decidiré yo, y si luego no es ya cargaré con las consecuencias.

 

.- Has elegido el lado menos agradecido:  alejarte de las cámaras y asegurarte de que detrás de ellas salga todo bien.

Siempre pongo el símil del fútbol: para mí el presentador es el jugador y ojo cuando se lesiona y ojo cuando va al banquillo porque esa pompa y circunstancia desaparece a una velocidad… el entrenador es el director del programa, tiene que dirigir el juego y aguantar las sacudidas de arriba y el productor ejecutivo sería el mánager. A mí me encantan las tres facetas.  Armar un equipo, transmitir la ilusión que yo tengo por esas ideas, levantarme por las mañanas y ver las audiencias.  También dirigir, en la Isla de los Famosos estuve cuatro años dirigiendo ese programa que era una locura y obviamente me gusta presentar, yo estudié periodismo para eso: presentar los partidos del Athletic, hacer los informativos o lo que fuera. Mezclarlo todo en una coctelera la verdad es que es un privilegio y en eso estamos.

 

.- ¿En quién te fijabas cuando eras joven?

Mikel Lejarza era un referente profesional y mi director. Otra cosa eran los referentes periodistas. Mi referente en la lejanía, de niño, era José María García, independientemente de en el contenido estuvieras de acuerdo, el continente era muy atractivo. Más que prensa, radio o televisión a mí lo que me gustaba era contar cosas. Lo hacía con 8 años con el casete desvencijado en casa narrando partidos a los pobres que estuvieran en el salón a esa hora, así que con 18 ya estaba muy reafirmado en mi convicción. Era un entusiasta de esto y lo sigo siendo, además de que era lo único que se me daba medio bien. Esta profesión tiene muchas aristas y tiene momentos muy duros, pero sin duda merece la pena.

 

.- De un García a otro. Has trabajado con Ramón García, Ana Obregón, Ane Igartiburu, ¡o hasta Kiko Narváez!

Yo he sido muy afortunado con mis compañeros. Yo en Radio Euskadi, por ejemplo, tuve una de las mejores redacciones: José Ituarte, Agustín Benito,  Txema Montoya, que es uno de los mejores amigos de mi vida, estaba Dani (Daniel Ruiz Bazán) que aceptó trabajar con nosotros el día después de retirarse…más recientes están Gica, Kiko, que es un fenómeno, Jorge Valdano, con quien tengo muy buena relación, tuve la oportunidad de poder contar con Johan Cruyff…para un niños de mi generación eso era, literalmente, hablar con Dios. En Hostoil he tenido de presentadores a Carlos Sobera, Patricia Gaztañaga, Jorge Fernández, Julian Iantzi, Iñaki López…eso es un privilegio.

 

.- ¿Qué ha supuesto personal y profesionalmente para ti Madrid?

Mucho, mucho. Pero ahora me das a elegir entre M-40 o M-50 todos los días o Getxo-Bilbao-Donosti, estar cerca de la gente con quien quiero estar y dormir en mi casa todas las noches… Pero en mi trabajo de productor me toca ir a Madrid y Barcelona cuando corresponde y allí tengo amigos fabulosos, en la profesión algunos de los mejores.

 

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(Patxi Alonso con su entrevistador, Gonzalo Larreategui)

 

.- ¿Cuándo lanzasteis Minuto y resultado erais conscientes de que estabais dando la estocada final al teletexto?

(Ríe). No, yo creo que éramos inconscientes. Cuando nace La Sexta yo acudo a una reunión de Globomedia para montar una productora en Euskadi. Allí nos dijeron que teníamos un canal nuevo, que era La Sexta y había que aportar ideas y programas. Había que hacer la Liga, ¿y cómo hacemos la Liga?, era un programa de fútbol en directo sin las imágenes. Esto estaba destinado a darse un bofetón y fue un éxito. En aquella época fueron los últimos retazos de los carruseles y lo aprovechamos. Fue una bonita experiencia.

 

.- Rompedor fue lo de El conquistador del fin del mundo y 11 años después sigue gozando de buena salud.

Siempre lo digo, creo que nunca he hecho ni haré un programa tan apasionante como este como productor ejecutivo. Por la locura que fue idearlo, por la dificultad que tiene y porque se ha convertido en un evento anual que todo el mundo espera en Euskadi. Peio Sarasola, otra gran personalidad de televisión decía que es como un Tour de Francia que dura 6 meses en vez de uno. Para mí la joyita de la pequeña corona es El conquis.

 

.- Has trabajado en casi todos los grandes canales generalistas de televisión, ¿te llamaban de todas partes o eras tú el que se presentaba allí?

Si te quedas en casa esperando a que suene el teléfono, vas mal. Al final es un proceso que se va dando. Yo estaba en ETB haciendo un programa, te ven y vas a Telecinco, allí haces una cosa y pasas a otra… No tengo una teoría, es importante tener entusiasmo y no desmoralizarse. Al final no sabes, lo que hay que tener es confianza en ti mismo y luego la mezcla entre valer y tener suerte. Yo no he dejado pasar ni un tren, me he subido a muchos en marcha sin saber a dónde iban . No sé si he sido valiente o inconsciente . El acierto te envanece y el error te lleva a preguntarte el por qué de las cosas y a mejorar. Un día estaba en Madrid y me dije “¿Por qué he venido a Madrid? Allí tenía todo ganado, tenía plaza fija, me podía jubilar en ETB…”. Renuncié a la plaza, renuncié a la excedencia, se me olvidó renovarla, excedencia me sonaba a banco… y llegó el momento mágico en el que me llamaron de Globomedia para ser productor ejecutivo.

 

.- Hay muchos chavales con un título caliente bajo el brazo, o frío, y sin saber a dónde ir, ¿qué deberían hacer?

Esto es difícil. Puedes decir tu experiencia, pero cada uno tiene unas condiciones y un aguante ante las adversidades. El mundo del periodismo se ha complicado mucho. Antes el periodista estaba en una posición de prestigio  y de poder mucho mayor. ¿Pero vamos a decir que el periodismo ha muerto y colgamos la chapa?, ¿no animar a la gente a hacer lo que le gusta? No, eso es inviable. Yo sigo desayunando con mi periódico y sigo pensando que eso no va a morir, como no va a morir un buen libro o la gente que cuenta cosas y sabe contarlas, porque lo vamos a necesitar siempre.

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