En la vida de un músico o de un aficionado a la música, hay unas cuantas casillas con nombres de grupos al lado las cuales hay que ir tachando una vez les has visto en directo. Robert Smith y los suyos acompañan a una de esas casillas mías por suerte ya tachada.

Desde Escocia y con mucho bagaje en su haber, iban calentando las tablas,  “The Twilight Sad” quienes en mi opinión, fueron muy discretos para la oportunidad que se les presentó. El lugar de la contienda era un poderoso BEC (Bilbao Exhibition Center) que rugía a media hasta. Aprovecho para decir que la entradas más baratas (de visibilidad muy reducida) iban desde 50€ hasta 115€ las de pista, por lo cual a muchas personas les fue poco viable acudir al evento. Sin ahondar mucho en este tema, me gustaría aclarar que este tipo de eventos culturales deberían de estar al alcance de todos y el tema del precio excesivo fue muy comentado dentro y fuera del recinto. Volviendo con los chicos de Escocia, su indie noise rock recordaba a grupos como The Smiths o  The Velvet Underground, pero personalidad no les falta pues cuentan con cuatro discos y varios Eps. Se mostraron tímidos ante un público que poco a poco iba llenando el monstruoso BEC. Poco a poco fueron haciendo entrar a la gente en calor y finalizando un concierto breve pero conciso para dar paso a las leyendas vivas.

The Twlight Sad

The Cure, todo un icono para varias generaciones. Su estética, su estilo, sus incondicionales… Frente unas pantallas de LED enormes salían tímidos unos The Cure con una formación de lujo Robert Smith, Reeves Gabrels, Simon Gallup, Jason Cooper y Roger O´Donnel. Gigantes de la música pasada y presente, sin ir más lejos, Reeves Gabrels ha sido guitarrista del difunto David Bowie.

Empezaron el set como si fueran a tocar en el salón de su casa, calmados y con buen hacer. Tengo que destacar que para los amantes del rock no fue una entrada muy emocionante. Con un Robert Smith discreto, Simon Gallup (bajista) tuvo gran parte del protagonismo del show dado a que nadie se movía más que él. Fueron repasando toda su discografía durante 3 horas de concierto. Cabe destacar que el pabellón vibraba mucho más con sus grandes éxitos que con sus pequeñas ceremonias. Un concierto para mi gusto pausado y escaso de interacción pero con una intención clara de demostrar lo que valen. Durante la primera hora y media el set fue un calentamiento con alguna perla como “Just like heaven” , entonces desaparecieron del escenario para volver con un segundo pase de otra hora y media. Cabe destacar que Robert Smith, cantante y lider de la banda, acusaba una ligera ronquera que no le permitió hacer grandes esfuerzos con la voz.

El final del concierto fue como una traca final de fuegos artificiales, realmente un concierto en el que sus verdaderos fans disfrutarían muchísimo dado a la duración del set y a su dedicación encima del escenario. Lo que es innegable es la calidad profesional de los veteranos del pop.

 

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