Segunda parada de Crystal Fighters tras su doblete en Galicia. La banda londinense llegaba pletórica al Velódromo de Anoeta inmersa ya en su gira por la península. El Guincho calentaba el ambiente en la helada tarde-noche del lunes, para que pasados diez minutos de las 21:30 saltaran los txalapartaris con sus cuatros palos sobre la madera, y avecinasen el comienzo del concierto, como ya hacen de costumbre. Los Crystal Fighters lucían su mítico vestuario blanco celestial, y unas hiedras envolvían el escenario mientras Graham correteaba de un lado a otro sin camiseta y con un gorro acompañado de su guitarra. Como de costumbre vaya.

Comenzaba el ritual:

Invocaron a su primer LP con Follow para romper el hielo y que el público se uniera al séquito de la banda; saltitos, botes, manos al alza y palmas al compás de la canción, para continuar con la nueva Yellow Sun, la cual la gente se traía bien aprendidita: “I can’t, I can’t get by without you babe” gritaban mientras movían la cabeza de lado a lado; después había que volar a Los Ángeles con LA Calling basculando al ritmo la guitarra y la batuta de Sebastian Pringle. La sincronización entre el público y el grupo era máxima, un buenrollismo hippie adherido gracias a la entrega y ese aura tan particular que desprenden.  Ellie Fletcher y Louise Labelle se colocaban en primera fila para entonar el discotequero In your arms y acoger a los allí presentes en su regazo. O eso queríamos.

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La fiesta continuaba. All Night; el single con el que se dio a conocer el nuevo álbum Everything is my Family(2016) produjo un éxtasis encadenado al encarrilar después los siempre reclamados Love is all I got y el afteriano I love London.

El tom de paso y el sintetizador marcaban Ways I can´t tell mientras Kyiki ondeaba la bandera del grupo. Momento místico de la noche cuando tocó homenajear a Andrea Marongiu, más si cabe, pues esta gira va dedicada a él. Graham Dickson apelaba al carpe diem y pedía que chocasemos las manos como hermanos; fraternidad y amor; y sumergidos en la particular oración había que bautizar al nuevo; Daniel Bingham, y hacer sonar el homenaje al otrora batería con Lay Low.

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Love Natural enlazada a You and I para acercarse al clímax y colofón final, tras casi dos horas de concierto. Amago de despedida, y reclamo popular con “Beste bat”–Esteban para los más graciosos– y bis con balones de playa gigantes, para bailar con Plage y expulsar los malos inviernos y reclamar al astro Rey. Vuelta de los txalapartaris para cerrar el círculo y adiós con Xtantic Truth.

PD: la crónica del backstage, llamad por teléfono o mandad un email y os la contamos. (Gilbert estaba feliz y contento a pesar de que su rostro diga lo contrario).15328220_1335976569756345_1961495651_n

 

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