Por @jesuscorso91

Lleva más de 25 años trabajando para El Correo, y unos 15 cubriendo información científica, pasó por Escépticos (EiTB), Órbita Laika (RTVE) y su blog Magonia es uno de los más leídos en cuanto a ciencia y divulgación. Autor de El peligro de creer (Leéme Editores) con prólogo de Jose A. Pérez Ledo –@mimesacojea– donde atiza a las pseudociencias y a los médiums, parapsicólogos, zahoríes, grafólogos, homeópatas, videntes…etc

A pesar de la cantidad de años que lleva en el mundo de la ciencia, no le gusta que se le catalogue como periodista científico, ni divulgador: “Parece que periodista es poco y tenemos que ponerle el adjetivo de “científico” para darle más categoría. El buen periodismo sea de lo que sea no necesita adjetivos; que a alguien le llames periodista científico, si publica tonterías no hace que sean menos tonterías” justifica Gámez.

En un momento en el que parte de la sociedad se muestra escéptica de la industria alimentaria, y acude a lo natural, le pregunto acerca del auge de las dietas sanas, naturales…, “el problema con lo natural es que se ha idealizado; resulta que los seres humanos vivimos mejor cuanto más hemos sabido protegernos de la naturaleza, pero esto no significa que haya que cargársela, ¿eh?”,– y añade–: “La codificación hace que esté regulado todo. Somos una sociedad de viejos, si comeríamos peor, seriamos una sociedad de jóvenes porque viviríamos menos. Nunca hemos tenido la opción como ahora de elegir tanto; pimientos grandes, rojos, pequeños… Comemos infinitamente mejor, incluso que nuestros padres cuando eran críos, todo está controlado” y cita como ejemplo: “En la época de las bodas, bautizos y comuniones en Mayo siempre había intoxicación alimentaria. A día de hoy eso sería noticia ya que no ocurre nunca. Pues eso es una pista más” argumenta.

Pseudoterapias y la mal llamada medicina alternativa

El universo natural o alternativo también llega a la salud física y mental, en el libro menciona varias pseudoterapias y le planteo que a pesar de la cantidad información que disponemos a día de hoy, muchas personas acuden a la medicina “alternativa” cuando están enfermas: “Sí, y es muy humano. Tenemos más información, el problema es, ¿Nos han educado para cribar la información?, esto es como si tienes un kiosko con un montón de revistas todas iguales, y hay unas más sensatas y otras que dicen te curo el cáncer con las manos, todas están expuestas al mismo nivel. No nos han educado a decir: “Esto no me parece fiable”. Yo si tuviera una enfermedad incurable o grave, me aferro a lo que sea, me gustaría creer que hay opciones claro, es muy humano eso” responde, y añade en tono serio y con mucha empatía: “La persona que cae en las manos del sinvergüenza de turno que le promete que le va a curar no tiene la culpa, el problema es el sinvergüenza, y la vista gorda de la Administración, el creyente no tiene la culpa; creer es humano” reitera Luis Alfonso.

Estos curanderos los clasifica de dos formas: “Hay dos personajes que me producen una repulsión terrible; los que se aprovechan de ti cuando estás enfermo; entonces te venden una cosa incurable, y los que se aprovechan de ti cuando tienes una dolencia psíquica; pierdes un ser querido…etc y te dice te pongo en contacto con él: qué más quisieras tú… y te sarta esas obviedades tales como; tu padre está orgulloso de ti…bla bla bla”.

No hace falta irse hacia una enfermedad con destino fatal para que proliferen los susodichos, en cualquier farmacia podemos encontrar productos homeopáticos; se coge 1 ml de la sustancia original y se mezcla con 99 ml de agua. Se agita este preparado y se obtiene una dilución de 1 CH (Centesimal de Hahnemann). A continuación, se coge 1 ml de este producto y se repite la operación; así se consigue una dilución de 2 CH. Muchos productos tienen 30 CH, algo físicamente imposible, Gámez indica que: “La homeopatía es el azúcar más caro del mundo. En el libro por ejemplo puse algo que ayudaría; que pongan  el CH en tanto por ciento, sería 0,0000 y dirías esto no tiene nada” sostiene. De hecho, en varias ocasiones se ha “suicidado homeopáticamente” ingiriendo somníferos homeopáticos y según él “solo noté mal sabor de boca”.

Le pregunto cuanta simpatía generará su persona en Boiron –uno de los laboratorios que más productos homeopáticos produce–, y qué le dicen cuando hace estas demostraciones empíricas: “Deja de hacer el gilipollas me responden. Entonces sé que voy por la línea adecuada. Nos han educado en casa con que las pastillas del botiquín si te las tomas todas, te sientan mal. Si un niño ve que tomo 40 pastillas con agua y ve que no pasa nada, el niño automáticamente te dice; Son caramelos” argumenta sonriente Gámez, además de esto, sigue esperando los resultados de los estudios que le prometieron sobre la eficacia de la homeopatía: “Han pasado seis años, sigo esperando”.

Desde las Administraciones Públicas y la legalidad hay una especie de vacío: “No podemos vender leche aguada, pero te puedo vender agua azucarada como si fuera una medicina. Yo no podría pasar consulta, pero si tengo el título de médico te puedo vender cualquier estafa, como las Power Balance por ejemplo”.

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Luis Alfonso Gámez. Fuente:Magonia

Personalidades como Steve Jobs o el caso de Mario Rodríguez, que en su abandonaron sus tratamientos convencionales, son un manifiesto más del daño en el que pueden desembocar la medicina alternativa: “El problema de la medicina alternativa es que te puede hacer abandonar el tratamiento que te funciona. En el peor de los casos intento decir que no se quite de la Medicina convencional, que haga los dos”.

SQM y otras falsas alarmas

Y a veces, se crea alarma o falsos mitos como el de las ondas que perjudican a la salud, que pueden llegar a crear Sensibilidad Química Múltiple, Gámez comenta: “Estamos rodeados de aparatos y alguien dice que es malo, ¿de dónde sale?, nadie lo sabe. Estaríamos todos enfermos o muertos de ser cierto. La Sensibilidad Química Múltiple y tal, no existen, bueno sí, en la cabeza de quienes la padecen–matiza y en tono serio añade: ¡Ojo!, hay que tomárselo enserio, esa gente sufre de verdad, eso es terrible, la SQM es tan real como las posesiones demoniacas, pero tiene que ser tratada por un psiquiatra; no están locos” insiste Luis Alfonso.

El cerebro cuando nos convencemos de cosas que no son, nos juega malas pasadas. Me convenzo de que algo me sienta mal, las ondas por ejemplo, y me acabo sintiendo mal; Efecto Nocebo. Voy donde ti, que eres “experto” y me alimentas ese miedo” argumenta.

Para el periodista hay una clave que hace que siempre haya gente dispuesta a caer: “La medicina científica cura muchas cosas pero no todo, la alternativa se aprovecha de ese hueco para decir que sí. Lo que nos diferencia de los animales para mí, aparte de la inteligencia, es que sabemos que vamos a morir, y no queremos” finaliza.

De toda la pseudociencia y más se puede seguir en su libro El peligro de creer(Leéme Editores)

 

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