Humorista, ilusionista, guionista, escritor y director de Cine. En cualquiera de esas artes podemos encontrar al polifacético artista, que horas antes de su show “Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas” en el Teatro Campos Elíseos nos atiende en hotel Ercilla. “Siempre digo que me defino como un tipo afortunado. He podido dedicarme a todas las cosas que me gustan y que me apasionan, y aunque son cosas que aunque no pudiera hacer de manera profesionalmente, las haría de alguna manera: Si fuera empleado de banca por ejemplo, en mis ratos libres haría magia, ensayaría, haría bromas…etc” de esta forma se presenta Luis Piedrahita (A Coruña, 1977).

Atendiendo a sus orígenes en el mundo del espectáculo irónicamente comenta: “No hay una respuesta tuiteable en 140 caracteres, no viene de ningún sitio, uno se las va encontrando, no hay precedentes familiares, ni una iluminación como la de San Pablo…” asegura entre risas, aunque si recuerda que de pequeño: “Siempre me gustó lo que veía en la televisión; veía Tip y Coll, Gila, Tamariz… me encantaba lo que hacían y disfrutaba mucho viéndolo. Ese es el primer paso de una pasión, y es que te encante verlo, luego hacerlo es más fructífero, enriquecedor…” y añade: “Ahora todos estamos pensando el amor…” más risas. Esa pasión fue la misma que convirtió hace años en oficio: “He podido conseguir que alguien me pague por hacer algo que gustosamente haría gratis”.

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Hasta entonces disfrutaba como espectador: “Tenía la sensación de que cuando esos tipos salían en la tv, el mundo era un sitio mejor, entonces para mí decía: Qué bonito sería hacer eso, sin ninguna pretensión profesional… tenía 7 años no era consciente de que podían pagar por ello…luego a los 12 uno empieza a tener aficiones… y yo iba haciendo magia… cuentos…” responde Piedrahita y le pregunto por si tuvo aquel Magia Borrás que nos caía a casi todos por Reyes: “Ese en concreto no. Está pensando para que la gente no se dedique a la magia, tiene un ímpetu disuasorio” admite y con razón.

“Tenía unos fascículos de Juan Tamariz, El mundo mágico de Juan Tamariz eran quincenales; traían un cubilete, una cuerda, cartas…etc y explicaban muy bien algo que no se explica siempre: la teoría de la magia.

La magia no está en las manos del mago, la magia sucede en la imaginación del espectador, y eso hay que entenderlo muy bien, y no es necesario tener una habilidad espectacular para poder hacer muy buena magia sino entender muy bien la psicología… la filosofía de la magia” argumenta de manera sentida.

Resuelto el truco, se adentró en el mundo de la comedia, y en el año 2000 ganó un por entonces semi-desconocido programa: El Club de la Comedia, poniendo una de las primeras piedras del género stand-up comedy. Evadiendo elogios responde “Me considero parte de algo que empezaba, pero empezamos varios más; Agustín Jímenez, Alfredo Díaz, Mago More, Eduardo Aldán… y no creí que iba a durar tanto”.

Evolución del humor

Le pregunto acerca de como ha ido cambiando el humor y por las recientes polémicas en cuanto a la libertad de expresión: “Se ha hecho más rápido, ha ganado velocidad, a lo mejor no ritmo, el ritmo es otro, se buscan mas chistes breves y brillantes y se ha olvidado un poco el recorrido… invertir tiempo en la historia… ahora queremos reírnos rápido y cuantas más veces mejor. Vamos mejorando, es muy bueno que aparezcan tantos humoristas cada uno con sus puntos de vista… que haya humor político, poético, transgresor…” aunque añade:

“Donde estamos perdiendo es en la libertad de expresión, en que la gente se indigne y tome como personal una broma que no tiene la intención de ofender” y cita como ejemplo a la revista Mongolia “Me parece maravillosa, hacen cosas brillantes, son geniales, pero siempre tienen algún problema porque alguien quiere cancelarles un espectáculo”

responde en tono serio… y finaliza: “Yo prefiero vivir en un mundo en el que todo el mundo pueda hacer el humor que quiera, en el que no solo haya que hacer el blanquito, que es el que hago yo”.

Un humor blanco que en su espectáculo Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas compara la vida con un hotel: “No te lo puedo explicar sin spoiler, pero la vida es un sitio que vas a estar poco tiempo y hay que llevarse todo lo que puedas”.

Luis Piedrahita aparte de su espectáculo continúa colaborando en La Ventana de la Cadena Ser y en El Hormiguero, también prepara un libro sobre las palabras, admirador de las unidades léxicas: “Eso que vemos pero que nadie define, esa especie de diccionario. Palabras con significado sin significante” y le pido tres curiosas para él: “Siempre que me preguntan esto pienso si la respuesta ayudará en algo a alguien…” se ríe.

-Amígdala, escorbuto y frenesí. Morfológicamente hablando reitera…

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