Supongo que es algo que surge el deseo, que desde héroes griegos como Perseo, mitad mortales mitad dioses al más simple de los humanos le mueve. Esta es una carta a la exaltación por cada una de tus curvas, al recuerdo ardiente  de una autopista que lleva a entrelazar tu piel con mi piel y tus dedos con los míos. Conexión instantánea que me lleva a tirarte sobre mi cama sin más refugio ni escudo que mi almohada.

Sexo desde que te vi, por que recorría cada centímetro del perímetro que horas más tarde me invitarías a sobrepasar. Era fácil intuir en el resquicio de la amargura de tu mordida de labios que yo te atraía como a los perdidos en la noche la luz. Aunque te tenía delante pretendías que prostrada sobre la cama, tu postura de leona dominante no fuera más que una amenaza de doble filo que me invitaba a la boca de lobo.

¡Alto ahí! Pretendes hacer de nuestra historia, solo la tuya, de nuestro fuego solo el recuerdo de tus cenizas. Pues tengo algo que decirte fue fácil de intuir para ti que me gustabas, pero más fácil para mí saber donde acabaríamos el postre. Pero bueno continúo nuestra historia que veo que te has quedado justo antes de lo importante.

Recuerdo tus manos jugando a la espeleología por todo mi cuerpo. Como te abalanzaste sobre mi y tu boca mordía mi cuello.  Sentí los vapores de tu cuerpo, y como la ropa iba desapareciendo en un hipotético suelo, que dejábamos poco a poco para inmiscuirnos en parte del cielo.

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No sé si sería el aire o tu habitación, pero yo notaba el calor. Encontramos una buena forma, reinventamos el termino tener mala puntería. Eso no hacía falta que lo contaras pero nena lo importante es… que a la cuarta va la vencida. Lo creo, pues lo importante es ese instante en el que dejamos de ser dos cuerpos y fuimos una sola mitad.

¡Qué mágico! ¡Qué idílico! El ritmo lo cambia todo. Tus caricias lo hacían diferente. Tu mordisco en el culo me hizo sentir fuerte. ¿El éxtasis?

Dicen que los segundos después del orgasmo son los que diferencia hacer el amor de follar. Y aquello fue diferente como cuando en las películas la banda sonora llega a su punto final. Nos fundimos. El abrazo de después nos hizo eternos. Aunque apenas duro unos minutos, cuento los días para volver a sentirme así.

Aunque ahora es eso el recuerdo ardiente de una noche. No es eso no hagas de la primavera invierno. Es ayer, no hoy. No, es como dicen los sabios. Que mientras dure sea eterno.

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Fuente: Desconocida

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