Os invito a que os pongáis un chaleco rojo y cojáis el skate que lleva años acumulando polvo en el trastero; os invito a que os sintáis como el mítico Marty McFly; os invito a que os montéis conmigo en el DeLorean y hagamos un viaje a la década de los 90.

Fue entonces cuando un casi desconocido veinteañero que acababa de ser embargado de parte de sus bienes por una multa que ascendía a 2’8 millones de dólares, firmó un contrato que, sin temor a exagerar, inició un nuevo capítulo de la historia de la televisión.

27 años han pasado desde que se emitiera por primera vez El príncipe de Bel Air, y 21 desde que se acabara. A pesar de ese largo periodo de tiempo, en el que muchos de nosotros, nacimos, crecimos y vivimos, seguimos manteniendo vivo el recuerdo de una de las sitcom más vistas de la historia.

chanelwestcoast.guff.com

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Will Smith, que daba nombre a su personaje, fue enviado por su madre a la casa de sus tíos en Bel Air (Los Ángeles). Allí chocaría con la forma de vivir y vestir de su nueva familia. El tío Phil (James Avery), la tía Viv (Janet Hubert-Whitten / Daphne Maxwell Reid), Carlton (Alfonso Ribeiro), Hillary (Karyn Parsons), Ashley (Tatyana Maria Ali), Nicky (Ross Bagley) y Geoffrey (Joseph Marcell) conformaban la casa en la que Will debería vivir. Su manera de hacerlo provocaría en los anfitriones más de un problema, pues estos estaban acostumbrados a una vida completamente contraría a la del protagonista.

Junto con Carlton, formó durante años la pareja cómica por excelencia. Nada les unía, salvo los lazos familiares; completamente opuestos en la forma de actuar. Will supuso un punto de inflexión en la manera de ser de Carlton, de quien bromeaba continuamente acerca, sobretodo, de su baja estatura. Pero lo que, de verdad grabó a fuego al personaje de Carlton en nuestra memoria fueron sus bailes al ritmo de Tom Jones. Quien más quien menos, con acierto o sin vergüenza, todos hemos tratado de emular ese movimiento que requiere de una gran sincronización, lo que hace que la mayoría de nosotros parezcamos pollos sin cabeza.

Fue hace escasas semanas cuando el propio Alfonso Ribeiro (Carlton) subió a su Instagram una foto en la que aparecían los personajes de la serie, salvo el tío Phil, que falleció en 2013. “Siempre es increíble pasar una tarde con mi familia de El príncipe de Bel Air. Ojalá que James Avery estuviera todavía con nosotros para completar esto”. Estas dos frases acompañaron a la imagen que alcanzó cerca de 70.000 me gustas, demostrando que la serie sigue levantando pasiones.

De izq. a drch. Ashley, Carlton, Hillary, Will, tía Viv y Geoffrey.

De izq. a drch. Ashley, Carlton, Hillary, Will, tía Viv y Geoffrey.

No es cuestión de anclarse en el pasado, ni de desear regresar a los 90 y volver a ver los capítulos de la serie. Es, tan solo, cuestión de no olvidar; de recordar que al oeste en Philadelphia creció y vivió un tipo que durante 148 episodios fue el príncipe de Bel Air.

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