Colas, caravanas, precios disparatados, mala organización y más colas. Estas son las palabras que resumen la experiencia de muchos asistentes al Medusa Sunbeach Festival en la playa de Cullera, Valencia. La cuarta edición de este festival de música electrónica que tuvo lugar los días 10, 11 y 12 de Agosto, ha sido bastante esperada por los amantes del EDM, House, y Techno, pero muchos de ellos no han podido disfrutar de sus Dj’s favoritos debido a la deplorable organización del festival.

El acceso al recinto solo era posible por una carretera que cada día quedaba colapsada desde la apertura de puertas del festival por miles de coches; este trayecto de escasos kilómetros podía durar horas, por lo que ver a los primeros artistas era casi imposible. La sorpresa llegaba cuando los coches de los asistentes entraban en el “parking” del festival, ya que los organizadores decidieron cobrar una entrada de 5 euros por dejar el coche en un recinto de tierra, sin seguridad y con escasa luz. Pero más sorpresa aún se llevaron los asistentes que tras esperar la caravana se les denegó la entrada al parking porque estaba lleno, por consiguiente, cientos de coches aparcaron en las aceras de Cullera.

En ningún momento han publicado en sus redes sociales información sobre esta entrada de pago al parking, al igual que tampoco avisaron de que para poder salir y volver a entrar del festival era necesario pagar 10 euros. Para ello había que esperar, como no, una larga cola, debido al escaso e inexperto personal que atendía al público. Esto no es por lo único que cobraba el festival, aparte de los altos precios en las barras y restauración, ofrecían un servicio de recarga de baterías para el móvil que costaba 22 euros. Para asegurarse de que los asistentes consumiesen ese servicio prohibieron la entrada de cualquier batería externa al recinto, sin informar ni publicarlo en la normativa del festival, simplemente denegando la entrada a los que las portasen.

Además, este año es la primera vez que el Medusa ha incorporado el nuevo sistema de pago por pulsera; pero lo que supuestamente era una mejora para la comodidad de los asistentes se ha convertido en un “sacaperras”. En este método de pago el cliente solo se tiene que preocupar por meter dinero en su pulsera (mediante la página web, la App o en el mismo festival) y a la hora de consumir paga con la misma. Pero, ¿qué ocurre con el dinero que queda en la pulsera una vez terminado el festival? La mayoría de festivales que usan este método permiten a los usuarios recuperar todo el dinero que tenían en las pulseras, el Medusa Sunbeach Festival en cambio ha decidido cobrar una comisión de 3 euros a cada persona por devolverle su propio dinero.

Respecto a los artistas, muchos de ellos han sufrido alteraciones de última hora en sus actuaciones sin ningún tipo de notificación para los asistentes, como es el caso de la artista internacional Kate Ryan, que no tocó en el horario establecido, o el famoso Steve Aoki que comenzó con un retraso de casi una hora. El Dj nacional Sandro Ávila ha decidido manifestarse y difundir públicamente la mala experiencia que ha tenido en el Medusa, contando desde los contratos incompletos con clausulas que la organización no cumple, hasta la prohibición de emitir sus propios visuales y logos.

Este festival que afirma haber invertido más de un millón de euros en sus escenarios no ha cumplido con las expectativas de la mayoría de los asistentes en cuanto a decoración, producción y organización. Esperemos que para la siguiente edición el Medusa Sunbeach Festival aprenda a gestionar correctamente un evento de tal magnitud y se centre más en el bienestar de los asistentes, no el de su bolsillo.

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