**Atención este artículo contiene spoiler

Título: Las Campos: Sol, playa y papada

Duración: 90´

Género: Drama

Nueva entrega de las descendientes de María Teresa Khalesi Campos, la que no arde (televisivamente hablando). El clan Campos aterrizó en Miami donde ” uh, se palpa la humedad” decían, y una vez dejadas las maletas en la habitación, Carmen le hizo un masaje en los pies a Terelu (10 dólares le costó la sesión), seguido se fueron a un restaurante a cenar.

Con este arranque digno de una película de Woody Allen, empezaba la tragedia: Terelu tenía “mucha hambre, de verdáh” repetía insaciablemente, pero rechazó el primer entrante; unas ostras, porque atentos; “yo es que crudas no, paso, no puedo” afirmó categóricamente T. Pero tranquilos, Terelu finalmente comió, pronto les sirvieron las ansiadas “cocretas” y toda España observó con calma la primera bocanada. Respiramos.

De pronto, un tal David, no sabemos si pagado por los haters de las Campos o ellas mismas, se presentó ante ellas con maneras de dandy intentando seducir a nuestra Terelutuby, todo bien, hasta que descubrimos que era un gigoló maleducado, a lo que la protagonista, ni corta ni perezosa no tardó en amenazarle con escupirle su fuego valyrio y darle una hostia. Bravo Terelu, babosos fuera.

Al día siguiente fueron a la playa, allí les esperaba un machaca negro que parecía el mismísimo Akuma de Street Fighter. Hicieron ejercicios funcionales menos sentadillas, porque Terelu decía que “si hago eso me hago pipí”. Ella, quedó asombrada ante tanto músculo y testosterona, pero sin que nadie le preguntara afirmó que “no pasaría una noche con un tío así”. Lo siento machaca, el corazón de Terelu tiene una barrera de acero y porras puntiagudas que impiden el paso a cualquiera.

En la siguiente escena al fin apareció la Reina Madre, fueron a una zapatería a comprar zapatos de 800$, aunque a Terelu no le gustaban, mientras María Teresa Khalesi se reía con carcajada digna de Chucky mientras le repetía: “ya se que no te gustan” ante la mirada lagrimosa de T.

Para que no nos quedáramos con la imagen de pretenciosas compradoras compulsivas a lo Sarah Jessica Parker en “Sexo en Nueva York”, las protagonistas se hicieron las cultas yendo a la Art Basel Miami, donde la curator Terelu afirmó que “ehto e una mierda”, y se fue a por bebida porque tenía mucha sed, pero  había “una cola espantosa, la gente eh mu cateta”. Di que sí, en el Arte Contemporáneo hay mucho pseudoartista y a ti Teresa Lourdes no te la dan. +1.

Después de ampliar miras culturales, tocaba buscar novio a Terelu, así porque sí. Decidieron ir a la casa de Gianluca Vacchi, “un millonario con el que deberías de quedarte” le espetó Carmen a su hermana (al parecer un influencer pseudomillonario). El protagonista apareció con un atuendo mezcla pijama del Primark y el malo de “La piel que habito”:

No parecía muy interesado en nuestra estandarte, a pesar de que tenían una compatibilidad muy diferenciadora del resto: a ambos les gusta la fiesta. Terelu, se mostraba un poco nerviosa, como cuando tienes la primera cita Tinder: “¿Le gustaré yo?” se repetía nuestra Julieta. Finalmente se fueron del apartamento sin que hubiera match, porque a ella le gusta “otro tipo de hombre” y cerraron la puerta. Para alivio del “millonario”.

Pasado el momento de aparejar a nuestra Kardashian, tocaba momento boat party con Boris Izaguirre. ¿Habrá algo más Miami que ir en barco con Boris?, sí, gritar “Ricky, Ricky” cual llantos de sirena desmenuzada mientras pasas por la casa en la que crees que vive el rey del pop latino.  Pero Ricky no se asomó al balcón. El paseo en barco duró tanto que eran las 16:40 y aún no habían comido, otra vez teníamos a Terelu con el estómago vacío. Algo que no le pasa cuando va a Nueva York porque allí: “Tengo una jotdó en cada esquina”. Pragmática ella.

Y llegados al tramo final del capítulo, se dio una especie de crossover, en el momento que Carmen y Terelu entraron en “Dash” la tienda de… ¡las Kardashian! Al fin se dio la Campashización, lo que toda la España bizarra demanda. Terelu afirmaba que Kim: “sabe, porque tiene precios baratos, ésta si que sabe” repetía mientras se probaba los 34 vestidos que le pedía a la dependienta. Aunque no era una tela “sofisticada” apuntillaba Campos.

Hora de volver a casa, fin a un capítulo más de las hermanas más extravagantes de Mediaset, tocaba cerrar maletas aunque Carmen no podía porque: “tenía la uña rota, hija”. Ah y Carmen se va a operar la papada, no sabemos si lo veremos en el siguiente capítulo o nunca, pero se convenció tras visitar a un médico que le pintó la cara con rotulador.

 

*Todas las imágenes pertenecen a Mediaset España

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