Hamlet. Venganza y amor. Esta vez no es Shakespeare quien se levante de la tumba para adentrarnos en la obra, sino un joven de veinte años, Eriz Cerezo que forma parte de un equipo de once actores, dispuestos a llenar de magia el Teatro Campos Elíseos el 1 de febrero a las 20:00 con entrada gratuita. Pura antítesis la sonrisa del joven actor y la tragedia que va a representar el próximo mes, en la que al parecer, después del asesinato del rey Hamlet a manos de su hermano Claudio, el fantasma del rey pide a su hijo que se vengue de su asesino. Cualquier sitio es interesante para hablar de teatro, tragedias y puestas en escena, pero esta vez no iba a faltar el mosto y el Cola-Cao, mezcla fundamental para hablar de un clásico como es Hamlet. No ha hecho falta atrezzo ni un escenario para sentir que Eriz Cerezo está metido completamente en la obra cuando habla de la misma y de sus compañeros. Algo que como el cuenta, hay que vivirlo para saber de lo que se habla. Chispas y sorpresa, de eso se compone el teatro según el joven. Lo mismo subes al escenario a interpretar un personaje y te invitan a bailar de repente, quién sabe. Con el premio del público y el premio al mejor espectáculo y adaptación en el festival Fetabi del 2017, Hamlet llega al Teatro Campos con ganas de triunfar de nuevo.

-¿Qué es lo que define la obra Hamlet?
Hamlet es un clásico de Shakespeare, algo que todo el mundo conoce. Siempre se relaciona con una obra muy conocida y habla de la venganza relacionada con el amor. Trata de la aparición de un fantasma que es el padre de Hamlet que le informa de que él no murió por circunstancias que rondan por Dinamarca como el mordisco de una serpiente, sino que su tío le mató y es momento de que se vengue. A raíz de la aparición del espectro se desarrolla toda la obra.

-¿Qué esperas de la representación de la obra?
Nervios siempre hay. Yo siempre digo que si no hay nervios, significa que estamos muertos. Con los nervios estás alerta y activo. Nunca se espera nada del resultado, es malo ir con expectativas, porque al final nunca sabes lo que puede pasar. Depende mucho de los compañeros, del grupo en sí, del público, pero toco madera para que el teatro se llene. Ya estuvimos representando en el festival Fetabi el quince de junio y llenamos el teatro. Fue una experiencia alucinante, algo que nunca se nos va a olvidar. Espero que el próximo uno de febrero ocurra lo mismo. Vamos con ganas y le vamos a poner corazón a la obra

 

Respecto a los actores que forman parte de la misma Eriz afirma que son once actores y actrices. “Somos un grupo fuera de lo común, siempre nos lo dicen. Somos todo chicos menos dos chicas y normalmente suele ser al revés”, afirma el joven. También tienen una pequeña actuación de una niña de once años que, como los demás, forma parte de la obra. Shakespeare no introdujo a este personaje, pero ellos sí que lo hacen y de hecho, el público tiene que descubrir quién es esa niña. También forman parte del equipo la ayudante de dirección Estela Celdrán y el director David Valdelvira. “Somos un equipo bastante grande con bastantes personajes. Es una obra muy coral, los actores están todo el rato en escena”, apunta Eriz.

 

 

-¿Cuánto tiempo os ha llevado preparar la obra?
Llevamos un año. Desde que la tienes hasta que empiezas a ensayar pasa mucho, porque primero hay una lectura imaginativa, ejercicios… Antes de saber que hacíamos Hamlet, ya estuvimos haciendo ejercicios relacionados con la obra. Fue ahí cuando David nos dijo que íbamos a hacer Hamlet y estábamos muy ilusionados. Había una mezcla de alegría, miedos y dudas, todo mezclado.

-¿Qué es lo más difícil de preparar una obra de este tipo?
La responsabilidad de un Shakespeare y un Hamlet que ya se ha hecho y decir: tenemos que hacer algo distinto. Para eso está la cabeza de David que funciona de una manera impresionante y todos alucinamos. Aquí lo que hemos conseguido son atmósferas distintas, una paleta de colores muy definida, una mezcla entre el texto escrito por Shakespeare y coreografías. Es un Hamlet distinto y eso es lo bonito. Todo parece muy sencillo. Mucha gente piensa que hacer un obra es coger un texto, aprendérselo, subir al escenario y decirlo, pero no es así ni mucho menos. Hay que rascar el texto. David decía que lo bonito es romper el texto, no de forma literal, sino descubriendo muchas más cosas en el interior.

Eriz Cerezo afirma que cuando sube al escenario, la sensación siempre es la misma, son nervios positivos. “No sabes a lo que te vas a enfrentar porque es imposible saberlo. Son bonitos a la vez que incómodos”, afirma el actor. Hay veces que se está más pendiente de los nervios que de lo que se hace. “El día que actuamos en el Teatro Campos Elíseos, el momento en el que pisé el escenario, a las nueve de la mañana, cuando no actuábamos todavía, vi todas las butacas y me acuerdo la cara de todos mirándonos de lo bonito que era. Cuando empezó la función a las ocho de la tarde, cuando sentí la energía del público, se me ponían los pelos de punta. Es una sensación que hay que vivirla para saber de lo que estoy hablando. Es una mezcla de emoción, miedo y nervios, pero todo súper bonito”, afirma con una sonrisa.

 

 

-¿Qué anécdotas puedes contar respecto a los ensayos?
Me hace mucha gracia porque nunca nos lo han preguntado hasta ahora. En Hamlet sobre todo las anécdotas que hay son de caídas. No hay actor que no se haya caído en escena. Es algo muy bonito porque nos hace sorprendernos a nosotros mismos. Con respecto a las tablas del decorado, al principio resbalaban. Entré un día detrás de un biombo para hacer un cambio de vestuario el primer mes de ensayo, pisé el cartón y pegue un resbalón.

-Respecto al guión, ¿qué haces para no saberlo al pie de la letra?
Al ensayarlo tantas veces lo ves como algo habitual, pero el público lo ve como si fuera natural, por eso es bonito. Lo bonito es dejarse sorprender. Lo que hacemos en cada actuación es meter sorpresas a los compañeros, y ellos tienen que responder a eso. Cuando lo hicimos en Fetabi mi compañera Aida me dijo: “Mi rey, baila conmigo”, y me dio la mano y eso no estaba en el texto, fue una sorpresa que me dio ella y yo tuve que reaccionar a eso. La obra se va llenando de pequeñas chispitas que hacen que la obra esté viva

Para Eriz Cerezo ser actor es emoción y vida. “Te vuelves más joven cuando subes al escenario”, afirma con seguridad, la misma con la que habla de su obra, de su equipo y de sus experiencias. Con todo lo demás hay que sorprenderse. Quizás el 1 de febrero tenemos la oportunidad de descubrir más, de ir más allá y ver lo que se esconde entre los biombos y las cortinas del escenario. Esta vez serán Jon Melero, Eriz Cerezo, Zaloa Gómez, Aida Berdeci, Juan Diego Ospina, Jon Martínez, Dennis Atristain, Iker Zárate, Javier Gallardo, Víctor García y Alejandro Lombana los encargados de agitar la varita y llenar las butacas y hasta el último rincón del Teatro Campos Elíseos de magia, que de eso se trata, ¡que estamos en el teatro!

Fuente: propia

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