Rocío Carmona nos presenta su última novela: Lo que sucedió cuando me rompiste el corazón. Es un libro al que cualquiera pudiera recurrir en una situación de pérdida tanto física como sentimental. Ya que en él, se narran las distintas etapas de desamor por las que pasa Mia, la protagonista. Desde cuando no queremos ver, cuando odiamos, cuando queremos volver atrás, cuando caemos y cuando por fin nos levantamos. Muchas veces cuando estamos en ese tipo de situaciones podemos llegar a pensar que estamos solos y que nadie nos comprende, que la situación que estamos viviendo no tiene salida, que nuestro mundo acaba de ponerse patas arriba y que hemos caído a lo más profundo del pozo. Pero no es así; poco a poco el tiempo lo cura todo. Y este libro nos presenta una forma de escape, de ayuda. No por el hecho de que vaya a hablar de tu propia historia o te vaya a decir lo que tienes o no que hacer, sino por la profundidad de sus palabras y el sentirse acompañado en ese viaje hasta la luz. También habla sobre la banalización del encuentro, de las citas por internet, del miedo a quedarnos solos con nosotros mismos, de la introspección, del desamor, del amor y de la magia.

Escritora, editora y cantante son algunas de las profesiones que podrían describir a Rocío Carmona. Nació en Barcelona, ciudad en la que actualmente reside. Amante de los gatos, la música, el té, es autora de La gramática del amor, El corazón de Hannah, Robinson Girl (Premio Jaén 2013) y Huziel significa te quiero. Sus obras se han reeditado en numerosas ocasiones y se han traducido a ocho idiomas. Pero lo que destacamos de ella es su sonrisa, esa simpatía y cercanía que desprende nada más conocerla. Además, su voz cálida y su mirada transmiten lo mismo que esconden sus palabras escritas en su nuevo libro; claridad y luz.

“Alguien a quién amé una vez me entregó una caja llena de oscuridad. Tardé años en comprender que, eso, también era un regalo”. ¿Qué significa para ti esta primera cita del libro?

Es el resumen de la novela. Empecé la novela con el título, la protagonista y esa cita de Mary Oliver. Desde mi experiencia y de lo que he podido recoger de otras personas y leer, cuando se te abre un agujero en el alma por una ruptura, una gran crisis o una pérdida física es una oportunidad para que entre la luz a la vez. Si te permites vivirlo con plenitud, sin anestesiarlo, sin distraerte y aprovecharlo para conocerte más a ti mismo, te acabas dando cuenta de que fue un regalo porque saliste de ahí con una lección aprendida. En este sentido, Mia se siente traicionada pero ¿qué parte de Mia o parte de nosotros no nos hemos traicionado primero al permitirnos estar en una relación desigual, en la que no te estás sintiendo bien tratada, que estas llegando a tus propios límites por complacer a una persona, por no estar solo? A eso me refiero. Cuando la vida te pone delante “la gran traición” me parece una oportunidad estupenda para saber que parte de ti misma te estás traicionando.

El amor y el odio se suele decir que van de la mano y que no existiría el uno sin el otro. ¿Hasta qué punto piensas que esta acepción es correcta?

Mi idea de las relaciones no se corresponde para nada con esto. Ni quien bien te quiere te hará llorar. Quien te quiere bien no te odia, ni te trata mal. Una buena relación es aquella que hace crecer a la otra persona, en la que deseas lo mejor para el otro, en la que hay un acompañamiento en los objetivos de vida para que cada uno pueda crecer y enriquecerse. Esta idea del amor odio son tópicos románticos que hacen un poco de daño y que normalizan situaciones que no son buenas.

¿En qué te inspiraste para escribir el libro: son tus propias vivencias, recopilación de anécdotas que te han contado…?

Hay una mezcla de todo. Hace unos años viví una ruptura bastante traumática. A partir de ahí me puse a leer e intentar curarme a través del arte; con la música y la literatura. Decidí leer todo lo que encontré al respecto desde la filosofía, la ética, la literatura… Comencé a recopilar con curiosidad testimonios de personas cercanas a las que les hubiera pasado lo mismo. Y ese fue el punto de partida.

Es una novela en la que hay mucho de mí. No tanto de las situaciones, ni los personajes en concreto. Pero sí en cuanto a paisajes sentimentales. La verdad es que es mi novela más personal.

¿Piensas que todos pasamos por las fases de desamor que describes en la novela?

Sí, estas fases del duelo las describió por primera vez Elisabeth Kübler-Ross y hacía referencia a la pérdida física de una persona. Katherien Thomas, otra psicoterapeuta explica que hay muchas similitudes entre lo que uno siente e incluso por la situación hormonal que uno genera cuando está pasando por una ruptura traumática a nivel sentimental y cuando hay una pérdida de un ser querido. Ella explica que las personas cuando sufrimos una ruptura traumática, lo que vivimos es un proceso de desregulación emocional. Es como si nos volviéramos locos y parece ser que es un vestigio de cuando vivíamos en tribus y si estabas solo te morías. Entonces, cuando uno se queda solo, aunque sepa que no se va a morir, la experiencia hormonal y física que está viviendo es una sensación prácticamente de muerte, hay como un dolor real. También hay un síndrome japonés que se llama tacosugo; en el que hay personas que tienen exactamente los mismos síntomas de un ataque al corazón. Por ello, no nos debería extrañar cuando en poesía nos dicen: “Me has roto el corazón”.

Decidí utilizar la estructura de las 5 etapas en mi libro porque es muy parecida la situación que experimenta una persona, sobre todo cuando una ruptura ha sido traumática. Este proceso no es lineal sino que se va hacia delante, se va hacia atrás. Es más bien circular hasta que uno finalmente llega a la fase final.

De esta manera, ¿crees que sabemos estar solos o que esta sociedad tiene un grave problema con ello?

Me parece que esa es la clave de todo. Es justo eso, porque no sabemos, no queremos y nos da mucho miedo estar solos. A nivel personal cuando uno está solo es cuando se tiene que mirar a sí mismo y es cuando va a ver las “cositas” que duelen, lo que está sin resolver, el agujero.

Otro factor presente entre nosotros es el patrón Disney. Lo tenemos metido en la cabeza desde muy pequeños. Expresa que lo normal y lo deseable es estar con alguien y si no te pasa algo. Te hacen creer que lo normal es estar en pareja. Me parece muy importante ser capaz de vivir esa soledad antes, de haberse trabajado uno así mismo, para después ser capaces de compartir todo para que enriquezca el uno al otro. No digo que tengamos que estar o no pero no va a funcionar si vamos pidiéndole al otro que rellene el agujero. Nos estamos relacionando desde la escasez y no desde la plenitud.

¿Un clavo saca otro clavo?

Me da mucha rabia. Cuando ves una persona que está viviendo un proceso de duelo hay que darle su tiempo. Ahora está muy de moda el “apúntate  a Tinder”, es el nuevo: “Un clavo saca otro clavo” y me parece una pérdida de tiempo. Es un síntoma muy significativo que muestra que no queremos nunca ver ese tipo de emociones que etiquetamos como negativas. Incluso los amigos, cuando están mirando a una persona que está sufriendo, eso les está removiendo y no quieren que no seas como ellos.

En un momento en el que la sensación de todos es que se está perdiendo la lectura, Rocío Carmona nos devuelve la esperanza afirmando que: “Los jóvenes que leen, leen mucho y el área que más crece cada año en cuanto a lectores es el tipo de novela infantil y juvenil”. Es más, cuenta que los profesores se están dando cuenta que deben cambiar el sistema y dejar leer a los niños lo que ellos quieran, ya que como dice ella: “¡Es como que te elijan pareja!”. ¿Impensable verdad?

Hay en un capítulo en el que dices: “La tristeza pesa y el dormir alivia”. ¿Cuán de cierto es?

La tristeza es una emoción bonita, teniendo en cuenta que todas las emociones son bonitas, porque todas sirven y mueven algo. La tristeza mueve a la introspección, te lleva al no moverte, al estarte quieto. Nos desvinculamos mucho de nuestro cuerpo y por eso en esta novela no es casual que hable mucho de los chacras y del deporte. Estamos centrados en lo mental y a veces nos olvidamos de que tenemos un cuerpo que te enraíza.

En referencia al dormir alivia; el descanso es necesario para dejar descansar esa mente que en momentos así, lo que hace es entrar en bucle y obsesionarse. Es muy importante prestarle atención al cuerpo, a sus necesidades, al descanso, el movimiento, la caricia, la piel…

Mia va al psicólogo y lo tratas como algo completamente normal

Sí, parece mentira pero todavía hay mucho tabú con eso y con las enfermedades mentales. Quién más o quién menos en algún momento tendrá que ir. El psicólogo no es tu amigo y es bueno que mantenga cierta distancia porque es una persona que te va a ver desde fuera. Es el espacio seguro en el que puedes expresar absolutamente todo lo que te está pasando sin que nadie te juzgue. Te acompaña en el camino y está a tu lado. Un amigo en cambio te conoce. Es inevitable que te juzgue y que vaya a dar sus consejos según su programación mental.

En el libro hablas mucho de los chacras, de la tienda Rainbow. ¿Crees en ello?

Sé que hay cosas que existen pero que todavía no se han demostrado. Tengo una mente bastante abierta porque yo soy editora y me dedico a publicar libros de desarrollo personal y de medicinas alternativas y mi mente en principio está bastante abierta hacia ello. He podido comprobar este tipo de terapias. Lo de los chacras es antiquísimo. La medicina hindú, la medicina china lo llevan utilizando desde hace muchísimo tiempo. Es fácil de experimentar y a veces es fácil saber dónde estás sintiendo una emoción, o que te está pasando cuando te está pasando ciertas cosas y normalmente se corresponden con los chacras.

En ese sentido, ¿piensas que la cultura asiática nos lleva mucha ventaja?

Tampoco la sacralizo, son sociedades que tienen otro tipo de problemas. Ahora está muy de moda. Respecto a la espiritualidad, ellos llevan mucho tiempo hablando de ello desde otro punto de vista y en cambio nuestra espiritualidad está muy influida por la religión católica y lo vemos de una forma distinta. En cuanto a las terapias corporales y a la medicina tienen un punto de vista más integrador y tiene más en cuenta las emociones. No ven el cuerpo como una máquina sino que lo ven como un todo, en el que entra en juego la mente, las emociones… y a mí esa aproximación me gusta más.

A lo largo del libro vemos muchas citas y textos positivos, ¿realmente crees que influyen en nosotros?

Yo creo que una crea lo que cree. No me gusta la idea de la tiranía de lo positivo. Pero sí que me parece interesante que nos vayan recordando estas cosas. Por ejemplo, con estos mensajes y con este libro creo que puede ayudar a las personas a sentirse acompañadas, no a decidir qué es lo que tienen que hacer, pero si para sentirse con una sensación de refugio, de no estar sola, de  que hay otra persona en el mundo que está sintiendo lo mismo que estoy sintiendo yo, y a mí eso me ha reconfortado muchísimo.

Rocío Carmona. Fuente: Lagaleraeditorial

Conversamos sobre las distintas sensaciones que nos aportan el leer en libro electrónico o en papel. No es la misma sensación, el tacto de la página e incluso el olor que desprende un libro. Los libros de papel no van a desaparecer en ningún momento ni aquí, ni en otros países. Aunque con la aparición del libro electrónico y con el pirateo se pensó que los libros en papel iban a desaparecer. Lo bueno que ha tenido esto, es que los editores nos hemos empezado a preocupar más por convertir los libros en objetos bellos, porque es la manera de competir con la pantalla. Es la manera de crear cada vez un objeto más bonito y más cuidado para que la persona lo quiera atesorar.

En ese momento nos despedimos con la mirada que nos desprenden los ojos azules y los labios rojos de Mia, que van a juego con la pasión, la fuerza y la rabia que se esconden entre sus páginas.

 

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