“Que viene, que viene”. Ya está aquí. Parecía que nunca llegaría, pero ya está. Se escuchan ya las primeras pruebas de los grupos, los motores de los autobuses que llevan a los viñarockeros y viñarockeras y los pasos trastabillados de estos, por la cantidad de cosas que llevan encima, tiendas de campaña, mochilas… incluso alguno se ha debido equivocar y lleva una colchoneta para la playa, sin saber, tal vez, que el ViñaRock es en Villarobledo, Albacete.

Ahora os contaremos que cosas hay que llevar, desde las más obvias a algunas en las que seguramente no habíais pensado.


La entrada: sí, parece una tontería. “¿Quién iría al Viña sin la entrada?”. Pues, seguramente, más de una persona. Es cierto que, en los últimos años, con el móvil no suele haber problema, pero mejor tenerla en papel. Llevadla encima, a buen recaudo, no vaya a ser que después de comeros 6 horas de carretera tengáis que hacer otro viaje a la papelería más cercana a imprimir la entrada.

Tienda de campaña: si fuera verano, a lo mejor valdría con una simple esterilla o algo cómodo sobre lo que planchar la oreja. Pero, sintiéndolo mucho, dan lluvia (de vez en cuando). Lo que es seguro es que a la noche va a refrescar. No queráis pasar la noche a la intemperie. Llevad tienda y que tenga hueco, que dormir apretujado es casi imposible, a no ser que os durmáis con más facilidad que un oso perezoso.

Almohada: importante no, lo siguiente. Aquí nos jugamos una tortícolis. Si lo coges el primer día se te fastidia todo el festival. A falta de almohada llevad un pequeño cojín o una de esas almohadillas que se hinchan. Llevad lo que queráis, pero llevad algo. En el ViñaRock la almohada es casi tan importante como la comida y la bebida, incluso un poco más.

Chubasquero: puede ser que llueva, puede ser. Pero como somos del norte y ya sabemos lo que hay, mejor prevenir que curar. Un chubasquero que apenas ocupe sitio en la mochila puede salvarnos la vida.

Ropa de recambio: casi 12 horas de conciertos seguidas. Las camisetas van a oler un poco después de semejante actividad. No lo hagáis por vosotros si no queréis, hacedlo por quien esté en un concierto saltando a vuestro lado y tenga vuestro sobaco en su cara constantemente.

Batería portátil: a no ser que tenga la batería más grande del universo, vuestro móvil no aguantará, y mucho menos si tenéis la costumbre de subirlo todo al instastories, que seguro que sí. Llevad una, dos, tres o las que hagan falta, un móvil nunca sacia su sed de batería.

Un plan para los que se pierdan: nada más entrar en la zona de conciertos acordad un lugar en el que quedar para cuando alguien se pierda. Puede ser que los WhatsApps no se envíen, y si se envían puede que, con el ruido de los conciertos, nadie los escuche. Así que, acordad un lugar, de modo que cuando alguien desaparezca más de quince minutos sin previo aviso, acudís todos allí. De nada.

Un horario: de lo más importante. Hay momentos en los que hay hasta cuatro grupos tocando a la vez. Hay que tener claro cuál es la preferencia a cada hora, de manera que os perdáis lo mínimo posible. Y, aun así, asumid que no iréis a todo lo que queréis, por muchas ganas que tengáis.

Riñonera: todo lo que he dicho antes que era importante no le llega ni a la altura del betún a la riñonera. Será vuestra caja fuerte durante los próximos días. Demasiada gente y demasiados saltos al ritmo de la música como para llevar las cosas en los bolsillos. Llevad riñonera, y llevadla siempre en la parte delantera.

Estas son algunas de las cosas que hay que llevar al Viña sí o sí. Las vitales, las imprescindibles. Todo lo demás se puede omitir, pero esto no. Ah bueno, una última cosa. Hay que llevar muchas ganas, muchas ganas de cantar, de bailar, de gritar, de saltar, de conocer gente de cualquier lado, de disfrutar, y, sobre todo, de viñarockear.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.