Llamamos serendipia al hallazgo fortuito o descubrimiento de algo. Esa casualidad que no sabemos si es fruto de una energía cósmica o mística la que hilvana los puntos para que coincidan y se logre la serendipia.  Al caso de Vivian Maier se le podría atribuir parte de esta teoría, y digo parte porque la autora Berta Vías Mahou (Madrid, 1961) quien se pone en la córtex de la niñera y fotógrafa para darle “Una Vida Prestada”(Lumen), rechaza que todo su trabajo y legado fotográfico fuera fortuito: <<Creo que es imposible que una persona como ella, con esos dotes, y con ese celo y ese afán de aprender no supiera lo que estaba haciendo>> comenta la escritora.

Y es que hace menos de diez años John Maloof, un joven de Chicago amante de la Historia, encontró dentro de un alijo de una subasta unos negativos. Sin saber nada, los colgó en su blog y la viralidad tan presente en este siglo hizo que se se dieran a conocer, aunque sobretodo fueron la calidad de las fotografías el detonante para la viralización; The New York Times entre otros, se hicieron eco del fenómeno y emergió la figura de Vivian Maier, aunque caprichoso el destino una vez más, falleció al poco de que llegara su reconocimiento.

<<No comparto esa teoría de que es una niñera que hizo las fotos por casualidad, me parece absurdo. Ella es muy consciente y lo guarda, como muchos autores de literatura hacen, sin pensar en la publicación de un libro, que en tres meses muchas veces queman los libros, sobre todo las editoriales. Hay otros autores que escriben para una posteridad>> dice Berta Vias y le pregunto si hizo como Hansel y fue dejando pistas para que un día apareciera alguien como Maloof, <<es difícil saber la intención, pero viendo el valor de sus fotografías, viendo que en el guardamuebles no solo estaban los negativos sino una biblioteca de biografías de autores de la época… de revistas de fotografía de la época, de periódicos… sí que creo que fue una persona muy consciente de lo que estaba haciendo ante todo>>.

Esa “quema de libros” que ha mencionado es algo que nos ocurre con las fotografías, con los viajes, con las series a los congéneres que habitamos en esta sociedad, ¿no? <<Hoy en día se hace tanto ruido que hace daño a otros autores que al no ser tan visibles, quedan tapados por otros que sean menos capacitados. En el caso de Vivian Maier una serie casualidades han hecho que se encuentre>>.

La escritora madrileña tras documentarse durante varios años, y con el prisma de la ficción por delante, detalla aquellos pensamientos, aquellos diálogos que pudo tener con los niños que cuidaba… aquellos viajes que realizó y en general esa vida que no nos contó la americana, y eso que en un principio dudó de la historia tras ver el documental: <<Ella tiene una resistencia brutal debido a su carácter a su temperamento, y probablemente y eso es lo que he intentado reflejar en el libro, un rechazo, a un mundillo del arte a lo mejor que muchas veces cuando lo conoces de cerca te echa para atrás, pero no es más que una teoría. La mirada que yo le presto es la mirada que puedo tener yo respecto al mundo de la literatura… ajena… asustada… alarmada… se habla mucho de la corrupción en la política y poco de la que hay en el arte>> responde Vias Mahou.

Le pregunto si esa mirada huidiza es lo que más le atrae para ponerse en su piel: <<A mí me atrae muchísimo esa reticencia a mostrarse… el valorar el arte hasta el punto de no compartirlo con los demás>>

Esa reticencia se ve reflejada en la obra de la artista; fotografías cotidianas, retratos, cotidianismo puro…<<Es una fotografía callejera, del mundillo de Nueva York por la noche, muy parecidas a las que hacen otros autores en ese momento. El sueldo que gana es para viajar y comprar cámaras y material fotográfico, que no ganaba mal pero no era un salario brutal… después aparecieron cheques sin cobrar, que refleja un poco esa pérdida de la realidad, que pensamos que vamos a vivir 200 años>> resume con sonrisa irónica.

La simbiosis literaria es total, con capítulos en segunda persona: <<Me he sentido muy identificada hasta el punto de que alguien cuando en la película le criticaba me dolía>>.

Tanto Vivian como Berta comparten ese halo de artista misteriosa, fuera de lo establecido o de lo comercial, una lo inmortalizó mediante su cámara, la otra, traduce y redacta esa imagen.

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