Dicen que una de las mejores sensaciones que sentimos a lo largo de nuestras vidas es cuando nos sentimos en familia, cuando sentimos que realmente encajamos en un sitio. Eran las nueve menos cuarto, la cola recorría ambas direcciones de la calle con un punto en común la sala Stage de Bilbao. Aquel lugar se iba a convertir en nuestro otro cuarto durante unas horas, la receta tenía la mitad de los ingredientes, solo faltaba ella y su increíble banda.

Bely Basarte en la sala STAGE / Fuente: Ieltxu Rodríguez

Los nervios se percibían por los allí presentes, pedían a Bely Basarte y a su banda a los cuatro vientos. Y allí estaba ella, con su micrófono rodeado de las características rosas y su guitarra, con su timidez, pero con la sonrisa de quien sale a disfrutar con su público. De las primeras canciones tengo el recuerdo de un escalofrío recorriéndome la espina dorsal, estamos acostumbrados a verla a través de una pantalla y su voz en directo realmente impresiona.

No cualquier artista esta subida encima de un escenario, pero se siente entre la gente. Como tal se guardaba entre canción y canción sus pequeños momentos para hablar con su público, su pequeña familia. En una de sus primeras intervenciones dejo bien claro algo tan sencillo como que el NO es NO.

La madrileña no perdió su sonrisa en toda la noche / Fuente: Ieltxu Rodríguez

Pero no estaríamos allí, seguramente si en algún momento de nuestras vidas antes no nos habríamos encontrado en otro sitio y quiso agradecerle a Youtube ser ese primer lugar de encuentro y en concreto lo hizo dedicándole a su amigo Rayden la canción del artista que versionaron juntos posteriormente “Matematica de la Carne”.

Nos recordó a aquellas personas que da igual la fecha que sea, aunque no sea diciembre, no están y echamos de menos. Y entre canción y canción nos contó como en anteriores conciertos pedía al público que votasen que cover de su canal querían, pero que entre Coldplay y Radiohead, “No puedo vivir sin ti” se imponía. La canción que se sabían hasta los acompañantes de los allí presentes protagonizo uno de los momentos más bonitos de la noche, donde Bely invito a cantar esa canción a aquella persona que no hay manera que vivamos sin ella.

A estas alturas de la noche, todos sufríamos de sinestesia y éramos capaces incluso de escuchar el color “Gris Oscuro”. Nuevamente Bely se dirigió a su público, contó que hay líneas que es triste que sigan el mismo camino pero que nunca se crucen, el caso de las paralelas. Pero que más triste es el caso de las líneas perpendiculares que aun tener la suerte de encontrarse una vez, no lo volverán a hacer nunca.

Alberto Torres y sus habilidades con los instrumentos de cuerda (Violín, Ukelele y guitarra) / Fuente: Ieltxu Rodríguez

Y aunque nadie allí quería encontrar una “Vía de escape” ella y su increíble banda se iban despidiendo. Mario de la Calle (Bajo), Oscar Hoyos (Batería), Rodrigo Septien (teclado) y Alberto Torres consiguieron con su música vestir la increíble voz que ya nos tenía cautivados, pero más aún si cabe ahora. Y aunque no nos quería ver llorar, tras dos bises Bilbao se despidió aquella chica con la esperanza de que la próxima vez que venga sea para volver a enamorarnos.

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