Betacoqueta llega a Bilbao con motivo de su última biología: Fuimos canciones y Seremos recuerdos

A veces no necesitamos leer libros que nos hagan pensar y rebanarnos los sesos con temas trascendentales. En este caso, Elísabet Benavent, también conocida como Betacoqueta, nos brinda la oportunidad de poder envolvernos en su nueva historia: el binomio de Fuimos canciones y Seremos recuerdos.

A lo largo de las canciones que dan nombre a cada capítulo se narra la historia de tres amigas: Macarena, Jimena y Adriana, y de Leo. Leo ese amor de juventud del que Maca no puede olvidarse. Ella vive en Madrid junto a sus dos amigas y es ayudante de una influencer tirana llamada Pipa. Maca ha rehecho su vida sin Leo, a quién lleva sin ver tres años, pero un evento hará que se reencuentren de nuevo. También descubriremos las locuras y misticismos de Jimena y el motivo por el que cree que su novio muerto de diecisiete años, se reencarna en alguien cuando a ella le interesa. Adriana nos presenta la visión de una mujer que no sabe qué rumbo va a tomar su vida con las decisiones que está a punto de tomar. En esta biología podemos esperar una historia que nos atrapara desde la primera página y que no podremos parar de leer hasta el final.

¿En qué te inspiraste para crear esta nueva historia?

Parte de una conversación que tuve con una amiga en la que yo defendía que se puede saber la historia de uno, con una lista de canciones sin añadir ni una sola palabra. La música es algo universal que habla de un imaginario común entre todos. E incluso si miras las listas de spotify de las personas, puedes saber como están. A partir de ahí, sale la columna vertebral de la historia. Esa lista de canciones en común entre Leo y Macarena.

¿Por eso aparece una canción en cada capítulo?

Sí, a mi me gustaría que las personas que lean el libro vayan escuchando la canción que da nombre al capítulo. Porque muchas veces no es la letra de la canción, ni el título lo que tiene que ver, sino esa sensación que te deja. Por ejemplo, la de Diamonds de Rihanna, que cierra la primera parte, no es tanto lo que dice la canción, sino la sensación que te deja dentro. A veces la música te catapulta a un estado de ánimo y te ayuda a canalizar. Al fin y al cabo, se complementan muy bien la música y la literatura.

En ese sentido, hay muchas canciones que encierran una historia con planteamiento, nudo y desenlace. Mi madre siempre dice: “La copla contaba historias de verdad”. Y tiene razón. Hoy en día, tenemos muchas historias no solo de amor, hay canciones que cuentan una historia al completo y muchas veces, te das cuenta que habla de la tuya propia. La literatura y la música, casi siempre giran en torno a algo universal: el amor.

¿Cuál sería la canción de tu historia?

 Sería incapaz de elegir una sola, hay canciones que no me cansaría nunca de escucharlas, Torn de Natalie Imbruglia, Corazón de mimbre de Marea, Stand by me… Si me obligarán a elegir una sería Mediterráneo de Serrat.

Frente a la figura de influencer de Pipa, ¿te basaste en alguna influencer actual?

No, es ficción totalmente. No quiero que se piense que esa es mi visión sobre las influencers. Pipa es una influencer tirana porque ella como persona es tirana. Peo luego está Raquel y es completamente diferente. La historia necesitaba de un personaje así, podía haber sido influencer u otra cosa. Es un tema de actualidad, pero siempre se juzga que es un trabajo muy vacuo, muy superficial, pero tenemos grandes influencers como Mary Turiel, que recomienda literatura, es una lectora voraz, música, viajes… Es una profesión muy nueva y estamos aprendiendo poco a poco lo que es.

“Jimena está buscando una excusa que le sirva a ella para lo que quiere en cada momento. Es lo que le echan en cara las demás: ´Cuando quieres sí y cuando no te conviene es una señal del cosmos”

Tema de espiritismo, ¿realmente crees en la reencarnación?

En la reencarnación no, pero soy muy mística. En el segundo libro se habla del Tarot. Al principio no creía en ello, pero un día fuimos a echar una tirada de cartas y acertó. Nunca lo había hecho y aluciné, salimos de allí todos blancos porque yo pensaba “esto te lo sonsacan cuando te pones a hablar”. Lo primero que nos dijo: “No me digas nada, no quiero saber ni de qué preguntas”. Y allí empezaron a salir un montón de cosas reales. Hasta ahora se ha cumplido todo lo que dijo excepto una cosa. Y espero que no se cumpla.

Cada vez que barajas piensas en un tema en concreto y ella te responde claramente a ese tema, sin saber de lo que tú estabas preguntando. Lo vuelves a pensar la siguiente vez y te pide que cambies de pensamiento que las cartas van a decir lo mismo. Así que, si creo.

¿Una persona se puede reencarnar en otra como lo piensa Jimena de su novio muerto?

No, no lo creo. En el fondo Jimena tampoco lo piensa. Está buscando una excusa que le sirva a ella para lo que quiere en cada momento. Es lo que le echan en cara las demás: “Cuando quieres sí y cuando no te conviene es una señal del cosmos”. El personaje lleva ese misticismo totalmente a su terreno para lo que le conviene.  Una de las cosas más graciosas de Jimena es como se justifica a través de lo místico. Tiene dos momentos en el segundo libro que me lo pasé estupendamente con ella. Llega un momento en el que tú le cedes a los personajes el control, eres el medio que está contando la historia, era ella la que me estaba diciendo lo que decía, como actuaba y me estaba muriendo de la risa.

 El haber vendido más de 1.000.000 ejemplares lo vivo como si le estuviera pasando a otra persona, como algo ajeno. Una amiga de la editorial me decía pon tu libro en 100 mesitas de noche, ahora 1.000, ahora 1.000.000. Pienso: “¡Madre mía, ahora es cuando la voy a cagar!”. Tienes el miedo a decepcionar, a relajarte… No se tiene que olvidar en ningún momento que lo que tiene que sujetar un libro es el trabajo y la ilusión. Te tiene que gustar escribir, sacar el libro, que la gente conozca tus personajes y tú tienes que estar orgullosa de lo que publicas, no sacar cualquier cosa.

Frente a la inapetencia sexual de Adriana, ¿es un tema tabú en la actualidad?

 Sí, pero cualquier posición sexual, la apetencia, la inapetencia, la pansexualidad, la homosexualidad… Pensamos que somos mucho más modernos de lo que somos realmente. En realidad Adriana no tiene inapetencia sexual, sino que hay partes de su vida que no está aceptando.

Para romper esas barreras con los tabús sexuales, habría que empezar a hablarlos con naturalidad. Dejar de pensar que son un problema, entender que lo importante es la persona y quererla bien independientemente de si es un hombre, una mujer…; somos más que un cuerpo.

Cuando Adriana les explica a sus amigas que quiere hacer un trío, ¿cómo reaccionarías si te lo contara una amiga? 

Reaccionaría como Macarena; me entraría la risa y no la juzgaría. Jimena si que entra un poco más a juzgar. Pero cualquier reacción es buena si se está en confianza, si una persona te está contando eso es porque quiere tu opinión. Me partiría de risa y le diría “estas chalada, pero por favor cuéntamelo todo”.

¿Es realmente una salida viable?

Personalmente no lo haría porque me parece peligroso. Soy una persona my celosa de mi intimidad y de la intimidad de mi pareja. No podría meter a un tercero en la habitación. Llamadme antigua. No entro a juzgar. Si ahora viniera José y me dijera que lo va a hacer, me parecería divertidísimo y le pediría que me lo contara todo.

“A menudo me lo pregunto y quiero pensar que la lectora se siente reflejada en la cotidianidad de la vida de los protagonistas y en los sueños y aspiraciones de ellas. Tenemos todas muchas cosas en común, nos miramos en los mismos espejos y quiero pensar que hay mucho de todas en cada libro”

Como podemos entrever en el primer libro, la relación de Maca y Leo es una de esas relaciones tormentosas que parece que les persigue para toda la vida. En estos casos, ¿qué es mejor enfrentarte a ello de cara o seguir arrastrándolo por no seguir sufriendo?

Es un fantasma del pasado. Lo mejor sería enfrentarlo de cara. El problema es que muchas veces no queremos porque en ese momento vamos a tener una respuesta abierta y no va a haber más opciones. Muchas veces tenemos miedo porque no queremos soltar la posibilidad. Queremos que esas puertas permanezcan abiertas y si te enfrentas a ello, se cierran para siempre.

¿Somos conscientes cuando estamos ante una relación tóxica?

Depende. Somos conscientes cuando estamos viendo las orejas al lobo. No nos educan emocionalmente. El problema es que entendemos que las relaciones tormentosas son las románticas y no es verdad. Lo que tenemos que buscar es que nos quieran bien. Pero estamos enganchados a esa tormenta emocional porque nos viene por la literatura, el cine, la música… Nos lo hemos creído. El amor de verdad es placido, pero claro, lo otro da mucha vidilla y ahí cada uno tiene que decidir si lo quiere o no.

¿Cuál crees que es secreto de que tus libros sean tan vendidos?

A menudo me lo pregunto y quiero pensar que la lectora se siente reflejada en la cotidianidad de la vida de los protagonistas y en los sueños y aspiraciones de ellas. Tenemos todas muchas cosas en común, nos miramos en los mismos espejos y quiero pensar que hay mucho de todas en cada libro. También, son entretenidos y no es algo para reflexionar mucho. Mi propósito es entretener y desconectar.  Se intenta que cada personaje deje una idea. Sobre todo que los personajes no perpetúen un estereotipo femenino en el que no creo. Creo en una mujer que no cree en el amor como salvación, que no cree ser el 50% de una media naranja, no quiere serla, quiere ser su naranja entera y luego ya si acaso, ya hace zumo con alguien, creo en una mujer fuerte. La historia de amor es un telón de fondo, quiero que lo que prime sea vida cotidiana, sueños, aspiraciones, pelear por lo que uno quiere. Al final, es el hilo conductor de todas mis chicas. Quiero que ellas peleen por lo que quieren.

 

Con la imagen de una mujer luchadora, simpática, divertida, fiel a ella misma, amante de la escritura y música nos despedimos. Sin poder olvidar sus próximos proyectos como Coco que dará a luz el año que viene o sus 17 novelas publicadas en los últimos 4 años. Si no las has leído ya, ¿a qué esperas?

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