El Festival Internacional de Benicassim celebró con éxito la antesala de las bodas de plata en 2019. Como bien dijo Julio Ruiz (Radio 3): <<Este Festival hace muchos años hizo lo que tenía que hacer y después ha sabido mantenerse, que es lo importante>> No le falta razón al de Disco Grande, el FIB sabe lo que hace y mantiene una legión de británicos y españoles cada año llenado Bennicasim.

Y así un servidor repetía su experincia FIBer, eché la tienda de campaña a mis espaldas y puse rumbo a Benicassim, porque un festival si no lo vives desde el camping no es un festival, esto y que soy pobre.

Acalorado y con el tiempo justo y tras plantar mi nuevo hogar tras sentirme libre como cuando te quitan un collar de melones, saludé a mis compañeros de prensa y marché corriendo hacia Caroline Rose quien estrenaba el escenario Las Palmas, el principal. Con su pop enérgico y su recién estrenado “Loner” batía el calor entre los primerizos asistentes, deshinibida y sin parar de rascar su guitarra estrenó la jornada del jueves.

Tras ella, primer guiño a los británicos, que en este festival suelen ser más de la mitad del total; Nothing But Thieve capitaneados por Conor Mason daba “Soda”, “Particles” o la mítica “Sorry” entre otras. Rock alternativo de sus dos trabajos publicados hasta ahora.

Cambio de escenario, y sin pensarlo, me metí en el escenario VISA a ver a Destiny Fresquiri artisticamente conocida como Princess Nokia, acertada decisión. La diva de Harlem derrochó toda su energía y cerveza (empapó en la segunda canción a los que estábamos en el foso y a las primeras filas), con su “Tomboy” o “Bart Simpson”. No dudó en saltar al público tampoco. Hip-Hop y Rap en bucle de su “Flava”.

Sin tiempo para verla terminar, corriendo al escenario principal para Two Door Cinema Club que abrían con “Unverdover Martyn”, para preguntarse: “Are We Ready?”, y sí, enlazando con la mítica “What You Know” el público siguió entregado con “Bad Decisions” hasta terminar con “Sun”. Las melodías del grupo las tiene bien aprendidas el público y así se demostró durante todo el concierto

Otro plato fuerte que esperaba en Las Palmas era Travis Scott, quien tuvo una actitud arrogante y no mencionaré nada más de este machirulo.

Fue en el escenario Visa donde Mikel Izal congregó a los autóctonos con su “Autoterapia”, no sin faltar himnos clásicos como “Copacabana”, “La Mujer De Verde” y terminar con “El Baile”.

Aunque para himnos, el de Carolina Durante en el escenario VW Driving Music: comenzaban las gamberradas con “Juanita” hasta el “Minuto 93”, cuando sonó el discorde “Himno Titular”, todos palmeaban y gritaban al ex-seleccionador que cómo era posible que Odriozola no fuera titular. “Niña De Hielo” otra de las canciones gracias a las que se dieron a conocer, y el gran “Cayetano” con sus mocasines hicieron saltar a los allí presentes.

Se acercaba el fin de semana y con él una mayor corriente de gente por el asfalto del recinto. Joana Serrat and The Great Canoyers embaucaban almibarando el escenario VISA. La artistas quien tiene 4 discos en 5 años, dio un recital de cantautora consagrada.

Después los galeses Catfish and The Bottle Men cambiaban el chip en el principal stage y despegaban con una playlist indie-rockera que hacía jalear a las FIBers.

A eso de las 21.30 salía Justin Young con The Vaccines, tercera vez que toca el inglés en el Festival, con un show enérgico, repleto de temas como “Wrecking Bar”, “Post Break Up Sex” y la fogosa “If You Wanna”.

Las pamplonicas Melenas en el VW guitarreaban y gritaban “Mentiras” y “Una Tras Otra”, para bajar el ritmo con “¿Dónde Estás? Mientras todos movíamos la cabeza al son de los acordes.

Y al fin el plato fuerte del día, con permiso de C.Tangana, empezaba con 20 minutos de retraso (por culpa de Pedro Sánchez, quien según dicen las malas lenguas quiso entrar en el camerino de la banda), por si acaso adjunto aquí una foto minutos antes del concierto.

Brandon Flowers aterrizaba con “The Man” tema del último disco, expectación máxima cumplida y paso a “Somebody Told Me”, palmas y más palmas y desde la estratosfera caía el “Spaceman”. La unión de los neoyorquinos y el público era total, y ya en el último cuarto de hora, Brandom nos apareció con un traje de licra brillante con ínfulas de Elvis. Luces láser rojas como si la nave de ET aterrizara en Bennicasim, y en el fondo un letrero que preguntaba; Are We Human?

Gritos de alegría, venía “Human”, y aquí todos de la mano de Brandom cantamos este gran canto a la existencia. Cierre esperanzador con “Mr. Brightside”.

Colofón final a la jornada con C.Tangana, donde arrancó con sus hits más conocidos para después preguntar si ya se podía ir ahora que había tocado lo más mainstream. Pero no, siguió con su playback y su show; fuego, dólares al aire con su cara, y movimientos curvos. El público patrio aclamaba al maestro del Trap.

El sábado el primer golpe al tom de piso en el principal escenario lo daban Los Punsetes dirigidos por la estática Ariadna y su outfit de Hunger Games.

Un poco más cerca se oía el concierto instrumental de Toundra, con una región de fieles jaleándolos.

Momento teenager con The Kooks, Luke Pritchard se presentaba como el líder de las juventudes FIBerianas. “All The Time” y “Ooh La” para arrancar el show.

Un concierto repleto de pancartas, y manos al cielo que se movían de lado a lado al compás de la banda con temas como “You Don´t Love Me” o “Seaside” hasta cerrar con “Näive””.

Al otro lado los enigmáticos The Horrors daban un show más pegajoso para un público con más pelo. Rock oscuro y muchas telas siniestras aderazaban su último trabajo “V”(2017).

Y en la medianoche hora de la verbena inglesa, los Pet Shop Boys se presentaban con dos cascos que parecían sacados del armario de Jordi Cruz (el de Art Attack). Mientras el público británico atendía con devoción a su Dios verbenero, los españoles aprovechaban para tomarse la cerveza o litrar hasta que sonara “Always On My Mind” o el super “Go West”, que coincidieron con la lluvia mediterránea, hecho que no impidió que la gente cesara en su baile.

A continuación el dúo escocés “Belle And Sebastian” hacía esbozar media sonrisa entre el público. Con 22 años a sus espaldas, supieron como no, dar un concierto melódico con el bajo y la guitarra dominantes, poniendo fin a lo más destacado del sábado.

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